La patronal española, CEOE, plantea que la indemnización por despido improcedente pase de 45 a 20 días, y que el justificado quede en 12 días. Además, solicita que el Fondo de Garantía Salarial se haga cargo del coste de 8 días en el primero de los supuestos y que la cuantía total no rebase, en ningún caso, el importe de una anualidad. A más de proponer el copago en la sanidad, enseñanza y justicia, la reducción del número de representantes sindicales y del eximente de la obligatoriedad de las empresas de acogerse a la negociación colectiva.
Todavía, pero nunca es tarde, la CEOE no ha solicitado que se fusile al amanecer a los obreros que les sobren a los pobres “empresaurios”. La propuesta queda ahí, por si hay algún partido o peña política que la incorpore a su programa electoral no desvelado. ¿Cuál puede ser?
La cuita de esta obsesión de la inútil e incapaz patronal española parece ser la “creación de empleo”. Algo que ha sido el argumento, coartada o pretexto de las tres reformas del mercado laboral que hemos padecido en los últimos dos años, con el pírrico resultado que todos conocemos. Es decir, 40 tipos de contratación distinta, que todos sumados y reunidos no han sido capaces de crear un solo empleo. Y millones, de todo lo contrario.
Y es que aquí, llamamos empresario a “cualquiera”. Un cazador de subvenciones, ayudas oficiales, recompensas, rebuscador de euros fáciles en BOEs, de derechas, con gomina, que explota miserablemente a tres jóvenes y dos mujeres y vende tres alcachofas, “ya” es un empresario. Una especie protegida.
Ese es el “tejido empresarial” hispano. Hacerse millonarios, subidos a tres burbujas ladrilleras y despedir hasta a su santa madre en cuanto la ocasión exige imaginación y dotes de lo que ufanamente dicen que son. Y si ellos no lo piden, está el gobernador del Banco de España o la ministra del ramo, para hacerlo. Y que los especuladores catastróficos de las Cajas de Ahorro Unidas, aparte de arruinar hasta el fondo de sus agujeros negros a sus entidades, se fijen indemnizaciones, pluses o jubilaciones de bochorno en total impunidad y ausencia de vigilancia.
Este es el país que tenemos, herederos del Lazarillo, el patio de Monipodio, Fernando VII, La Chata, los “manolos”, Franco y las majas, venidos a ministros, presidentes de gobierno o de patronales, con una caterva mediática por delante. A lo que se ve, hemos iniciado con paso firme el camino hacia otro tipo de sociedad –ya conocido-: el esclavismo.
No soy creyente, pero si lo fuera diría que “la Magdalena”, -que ejerció el oficio más antiguo del mundo- nos coja confesados.
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Insuperable artículo. Te ha faltado indicar que a esta gentuza, herederos de los strauss-pearlistas que apoyaron a Franco en su guerra contra los demócratas y se lucraron de ello, es a los que Popeye “El Marianico” afirma que va a ayudar, les va a dar todo tipo de facilidades, aumentándoles las excenciones fiscales, como ya está haciendo el alcalde de Sevilla. Más subvenciones para ellos, los mismos que plantean “austeridad” ¿Quiénes vamos a pagar tal austeridad si se les rebajan los impuestos a los ricos? Lo de “El oficio más antiguo del mundo” es el título de una malísima película erótica francesa. Yo creo que el oficio más antiguo del mundo, el primero al que la comunidad pagó para que no trabajasen, para que estuviesen disponibles para defender el territorio, y que, llegado el caso, resulta que reclutan para ello a los que no han cobrado por tal disponibilidad, fue el militar. Más o menos por la misma época que los chamanes-brujos-adivinos-curanderos-sacerdotes, con manutención a cargo de la comunidad para darnos esperanzas de que todo va a mejorar, mañana, siempre mañana, por influjo de los espíritus, sin que tengamos que hacer nada para ello, en esta vida o, si no, en la siguiente, a los que debemos trabajar para darles de comer. Y ambas castas se aprovecharon de su privilegiada situación, de la credulidad de los que estábamos desarmados, para dominar la sociedad e imponer sus dinastías monárquicas, de patriarcas o de consejos de ancianos, seniles, seniorales, senatoriales. La prostitución apareció mucho más tarde, en la India, Japón, Grecia y Roma, justo cuando se fue imponiendo el matrimonio monogámico, e inicialmente estuvo vinculado a la religión, una especie de monjas, que también trabajaban para la comunidad, para dar consuelo a los hombres casados, para que no añorasen la poligamia, socialmente desestabilizadora, como las lupercalias o, posteriormente degeneradas, gueichas.
Muchas gracias, Rafael.
Una vez más de acuerdo en todo. Matizo: tu descripción del empresariado es de un realismo que ya quisiera Antonio López. Años pidiendo profesionalización y especialización a los obreros. Además.
¿Cuando tendremos empresarios los obreros? y no cortijeros de alta o baja alcurnia.
Un abrazo Lucas.
Muchas gracias, Manuel. Los cortijeros llegaron a La Moncloa.
Un abrazo.
Por lo que veo hay mucha mas gente que les resbala lo que está pasando que la gente que se manifiesta periodicamente = si señor, esclavitud consentida.