En la estela del malditaje


 

 

 

El 17 de agosto de 1936 la facciosa nueva corporación municipal de la ciudad otorgó a Don Antonio Jaén Morente el inefable título de “Hijo maldito de Córdoba”.  Horas mas tarde un grupo de energúmenos asaltó su casa en la calle Juan de Mena, expolió todos los libros y documentos allí depositados y, en una terrible ceremonia, encendió una pira con ellos en la Plaza de las Tendillas.

Se establecían así las bases ideológicas de las que iban a ser, durante más de setenta años, las señas de identidad de nuestra sociedad civil: la aculturalidad, el vasallaje, el compadreo y el sometimiento servil a la falsa religiosidad y a la jerarquía eclesiástica.

Jaén Morente ha sido una de las personalidades con más rango intelectual, universalidad y criterio personal que han nacido en nuestra ciudad. Historiador, político, diplomático, pedagogo, abogado, y amante, hasta el dolor, de sus tierras andaluza y cordobesa. De vigorosas ideas republicanas. Sus más de cincuenta obras escritas merecieron el reconocimiento de media docena de titulaciones de “profesor honoris causa” por Universidades de tres continentes.

Tuvieron que pasar doce años para que se intentara reparar aquel desafuero y algunos mas hasta que otra corporación municipal, menos facciosa, lo declarara “Hijo predilecto de la ciudad”. Pero el tesoro de sus libros había ardido, presa de la barbarie, y el insigne andalucista vivió en el exilio de su amada ciudad sus últimos 28 años.

Los sucesores de los incendiarios pasaron a vivir en una ciudad dominada por monaguillos, sacristanes, compadreos y subvenciones. Todos estaban de alguna manera “comprados”. Todos tenían un hijo, un sobrino, un amigo al que “el cura” le daba empleo al margen de oposiciones y exámenes.

El desenlace se ha producido un día de mayo. La riqueza generada y los ahorros de siete generaciones de cordobeses se han tirado a la basura. Las autoridades monetarias tuvieron que intervenir a una caja de ahorros que había perdido: ¡ mil millones de euros en un año ¡ y que habían convertido el dinero de todos en una “peña” de acólitos, en un siniestro aquelarre de ladrillos rotos y confesionarios sin vender.

Y casi nadie todavía ha alzado la voz en esta ciudad. Y casi nadie pide responsabilidades, cárceles o ceses. Y si se hacen manifestaciones las organiza el amarillismo, los estómagos agradecidos instalados en el cómodo y bien remunerado empleo,  que les otorgaron los sacristanes, los macarras o los compadres.

Y es que hay  mucha relación entre los que hicieron una pira en Las Tendillas con la palabra impresa de Don Antonio Jaén  y los que llevan a la quiebra por impericia y villanía a la única entidad bancaria nacida de nuestros olivos, nuestros “empeños” y nuestras cartillas de racionamiento.

Nacido e hijo de la menesterosidad de aquel tiempo, siempre me he sentido, sentimental, política y personalmente en la estela de Don Antonio. Y en muchas, demasiadas ocasiones, igual de maldito, silenciado o perseguido. Y cada libro quemado, cada reglón esfumado ha sido para mi una luz.

Lucas León.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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8 respuestas a En la estela del malditaje

  1. Demócrata dijo:

    Nunca será bien reconocida la figura de don Antonio. Como consecuencia de la falta de hombres de aquella talla en nuestra ciudad, no me extraña que personajes como “El cura” hayan sido el exponente imperante en la misma. Así nos va.

  2. Gloria dijo:

    Agradezco muchísimo la publicación de este artículo. Comparto con usted este vínculo “sentimental” hacia Dn Antonio Jaén Morente. Soy una profunda admiradora de este personaje a quien la injusticia acompañó a lo largo de su vida. .. y aún después de su muerte. Es increíble que un ser humano de la talla de Don Antonio no haya sido valorado, ni mínimamente, como debiera. Injusto es que, como usted bien dice, este “amante, hasta el dolor, de sus tierras andaluza y cordobesa” no sea en ellas mencionado y, en la mayoría de los ámbitos ni siquiera “conocido”.
    Asimismo le digo que esta publicación, sus palabras, “han sido para mi una luz”
    En lo personal yo le aplaudo y felicito por este artículo !
    Gloria Castro

    • Le agradezco profundamente sus comentarios a mi artculo. Comparto totalmente sus apreciaciones sobre la figura de don Antonio Jan y la calidez humana con que las hace. Muchas gracias de neuvo. Un saludo cordial. Lucas.

  3. Manuel Toribio dijo:

    Levo ya diez años investigando sobre don Antonio Jaén, sin apoyo de instituciones cordobesas, y me enorgullezco de poder haber publicado el libro sobre su biografía.Me agrada leer entradas c como ésta.

  4. Manuel Toribio dijo:

    En mi blog gyrobagus blogspot.com hay muchas noticias e imágenes de Antonio Jaén

  5. me suscrito es un sitio que me gusta. bienvenido

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