Internacional pederasta


 

No se trata de restar importancia a la aportación que el humanismo cristiano ha hecho a lo que llamamos cultura de Occidente, ni de menguar el crédito de miles – quizás millones- de personas comprometidas en una aportación secular de ayuda al prójimo o a los necesitados, pero el desprestigio actual de la Iglesia Católica no tiene parangón.

Los casos demostrados de abusos y agresiones sexuales, de pederastia y de ocultamiento reglado de estos hechos salpican a la Iglesia en prácticamente todo el mundo. Bélgica, Alemania, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Australia, Irlanda, Gran Bretaña, Italia… y España son países donde están en curso procedimientos judiciales, encauzamientos y sentencias firmes contra clérigos, sacerdotes, obispos y eclesiásticos en general por estos hechos.

No se puede reducir a hechos aislados,  hay pruebas evidentes de una actitud generalizada. Hay aun mucho que investigar y descubrir, pero el conjunto resulta demasiado evidente.  El estado sacerdotal es muy propicio al refugio de personas enfermas sexualmente, que producen estos atropellos y la jerarquía eclesiástica no ha andado nada diligente en impedir, informar o investigar estos hechos, antes al contrario, se puede decir que los han tolerado, dificultado su esclarecimiento e impedido su investigación.

¿Que no habrá ocurrido, durante siglos, en los recintos monacales, en las órdenes monásticas, en el interior de congregaciones cerradas y vigiladas únicamente por integristas de una supuesta y aleatoria moral?

La Iglesia siempre ha estado aliada con el poder y los poderosos. Su tendencia al sectarismo, al fundamentalismo de su credo y sus  purezas de fe y sangre ha provocado guerras de religión, inquisiciones y actos de fe que terminaron en hogueras con millones de víctimas, pero pocos actos hay documentados de actuaciones internas contra unas prácticas, hoy denunciadas, pero que muy probablemente han existido durante siglos.

No se pueden valorar como asimilables las tímidas censuras y autocríticas del propio Pontífice cuando él mismo es sospechoso de haber ocultado pruebas y protegido a autores y delincuentes de estos hechos.

En cualquier institución que no contará con los importantes medios y apoyos fácticos con que cuenta la Iglesia Católica este escándalo habría hecho saltar por los aires las jerarquías, las dignidades y la propia solidez de un ente, comprometido hasta el tuétanos con una ominosa y execrable realidad.

En estos momentos no habrá un padre en el planeta que pueda dormir tranquilo si sus hijos están en la proximidad de una sotana, de un clérigo o de unas enseñanzas tan cercanas a una doble moral y una asociación tan numerosa de delincuentes.

No se sabe el alcance ni la repercusión profunda de esta realidad en el futuro, pero la Iglesia, acostumbrada durante milenios a ganar todas las batallas, puede haber llegado al orto de su final.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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