Esquiroles


En la cruzada de opinión que la derecha mediática española ha montado con motivo de la huelga general del pasado 29 de septiembre ha llamado la atención el énfasis que han puesto en llamar a los piquetes como “coercitivos” o “agresivos” .

Puede. Puede que este sea su nombre y su naturaleza. Pero puestos a llamar a las cosas por su nombre hay que decir que aquellos que han hecho uso de su “derecho al trabajo” también tienen un nombre: esquiroles.

El desarrollo social de la humanidad, la conquista de derechos, humanos, sociales o laborales se ha hecho, con gran esfuerzo, arrancándolos, a sangre y fuego, del poder establecido.  Hay un patrimonio universal en esto. La jornada de ocho horas, la igualdad de salario entre hombre y mujer,  el subsidio de vejez o las vacaciones anuales son hitos que han supuesto una aportación heroica de trabajadores de todo el mundo en muchos casos.

Cuando se produce un recorte brutal de estos derechos, en una legislación consolidada, que responde a un equilibrio de interacciones históricas, no hay excusa posible para que alguien que trabaja por cuenta ajena eluda su respuesta.

Sea quien sea la entidad convocante, el prestigio o la representatividad que le quieran presuponer o  si responden o no a estructuras decimonónicas. Se pone en peligro no ya el estado de bienestar, sino siglos de luchas y esfuerzos generosos de millones de personas.

Por eso, quien por un mal entendido uso de la libertad individual, se declara neutral o al margen de unas medidas que atentan contra su propia naturaleza y la de todos los integrantes de su clase, no puede recibir otro calificativo que el de esquirol. Con toda la carga insolidaria y asocial que, históricamente, tiene el término y su semántica.

La supuesta aldea global, con su economía del mismo estilo, va a requerir muchas respuestas. Los Fondos Monetarios Internacionales, los G-20, los calificadores de riesgo no van a encontrar nunca otras soluciones que descargar los pesos de todas  las crisis en los de siempre: los trabajadores, los pensionistas, los jóvenes con o sin empleo, las mujeres…

No importa que la génesis de la actual crisis económica sea el resultado de una guerra incivil, injusta e inútil, como la de Irak. Ni que la explosión de la burbuja inmobiliaria, los Lemond Brothers y las hipotecas tóxicas no sean sino la afloración del agujero que ha supuesto contentar al lobby armamentístico que financió a Bush en su tramposa carrera electoral.

Los esquiroles, poco ingeniosos ellos, han estado dispuestos a cambiar su “derecho al trabajo” por un plato de lentejas. Que se les indigesten.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s