Veinte poemas de amor y una canción desesperada


 

No creo en este Presidente de Gobierno, ni en ninguno de sus ministros, asesores y secretarios de Estado. No creo en el Rey, ni en la realeza ni en la monarquía ni en ninguno de los reyes que en el mundo han sido.

No creo en la Unión Europea y su inútil  Parlamento de Estrasburgo. No creo en los “organismos” de Bruselas ni en la Corte de La Haya. Ni en el Banco Europeo, ni en Trichet ni en la madre que lo parió.

No creo en el Banco Mundial, La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Fondo Monetario Internacional y otras malas hierbas del capitalismo mundial, ruin, egocéntrico y fracasado.

No creo en la Banca ni en los Banqueros, ni en las Cajas ni en los curas que las han gobernado y arruinado. Ni en la “burbuja inmobiliaria”, ni en los tigres celtas, ni en el puto liberalismo de las narices.

No creo en los USA ni en su democracia, alimentada de guerras contra los débiles  y la explotación sistemática de las riquezas ajenas. No creo ni en sus presidentes, ni en su diplomacia, ni en su permanente ejercicio de la mentira y en la tortura, demostrada mil veces, de personas y países.

No creo en la Iglesia Católica ni en el Papa ni en el Vaticano. Ni en los cardenales, obispos y curas. Ni en su mensaje de humildad e igualdad entre los humanos cuando se fundamentan en la ostentación y el enorme apego al poder y la riqueza y las prácticas pederastas.

No creo en los jueces de mi país, ni en los fiscales, ni en los tribunales ni magistraturas, ancladas, emocional y jurídicamente,  en el pasado régimen, y predispuestas a ver pajas en el ojo ajeno e ignorar las vigas de los suyos.

No creo en las autonomías del “café para todos”, ni en las señas de identidad inventadas, ni en sus caros e inútiles parlamentos, ni en sus estériles consejeros de esto y aquello, tan lejos de las necesidades y tan cerca de la corrupción, los gurteles y los jaumamatas.

No creo en la Oposición de esta España mía, de esta España nuestra, tan cicatera, oportunista y corrupta. Me da pavor pensar que “rajoys”, “esperanzasaguirres” o “arenas” puedan gobernar algún día y tener mas fácil llegar (y salir) de los cajones.

Oí las letras populares del flamenco: “ya va llegando la horita de que las agüitas vuelvan a su cauce. Las esquinas con sus nombres, ni reyes, ni santos, ni frailes ni roques”.

Pues eso.

¡Y mierda, no encuentro el nolotil! Y no amanece.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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6 respuestas a Veinte poemas de amor y una canción desesperada

  1. Demócrata dijo:

    Amigo Lucas, sería bueno que ya dicho en lo que no cree, nos deleite con lo que cree.

    Pienso que esas creencias serán eutópicas, pues éstas puede ser realidad si la humanidad se rige no por el odio y el ego, sino por el amor. ¿Cómo? ¡Eh aquí el problema! Cada cual las resueve a su manera unos por la política otros por las religiones, otros en la evasión y el pasotismo y los menos…. no quiero ser derrotista, pegandose un …..

    Gracias por sus críticas, aunque hay algo de maniqueo.

  2. Tu credo es demasiado ortodoxo.
    Hay que ser práctico.
    Históricamente siempre el Reino de España ha tenido déficit, siempre no, pero no quiero decirte cuando fue eso.
    Hace muchos años, para paliar el déficit, o sea para recaudar mas se puso en marcha una operación progresista, que consistió en que había que quitar los bienes de las manos muertas, y que entraran en el circuito económico. Eso lo programó el Sr Mendizabal. Cual fue el resultado. A medio plazo, los especuladores se hicieron con propiedades valiosas a precios de saldo, la agricultura cayó, el hambre creció. En definitiva los menos fuertes pagaron para que los especuladores se enriquecieran. El arzobispado de Toledo ante esas hambres puso en circulación el diezmo, cuando había sequía, etc.
    Ahora hay que reducir el déficit, se pondrán en el mercado, las loterías, los aeropuertos rentables, etc. Alguien se enriquecerá, y en lugar del diezmo, Caritas actuará.
    La derecha gestiona mejor, y está comprobado, por lo que en tu credo hay unas referencias confusas, y sería mas positivo decir claramente que es necesario un cambio a la derecha, y cuando esta gobierne criticarla.
    El que haya unos poderes fácticos, según decís algunos, y que a esos poderes se le sumen otros ( Pepiño, Pajín, Griñan , etc ) hace que económicamente aumenten los gastos, aumenta el déficit. Es un mal menor, que suprimamos uno de los dos poderes, y hay que decidir , cual es el que se suprime. Me parece que los dos estamos de acuerdo con el que hay que suprimir.
    Desde la caverna, saludos cordiales.
    La pluralidad es un bien muy valioso. Has pensado en que si todas las flores de los arboles frutales salieran en el mismo momento, una helada en dicho momento se cargaría todas, pero como eso no sucede la helada no es totalmente dañina, siempre hay frutos como consecuencia de la pluralidad. La igualdad es malísima. A pesar de todo estamos mejor que en tiempos del Sr Mendizabal.

  3. Estoy de acuerdo contigo en las bondades de la pluralidad. Pero creo que lo de “la derecha gestiona mejor” es un tópico. Una “leyenda urbana” como se dice ahora. La crisis económica mundial está producida por la “derecha planetaria”, -coste de la guerra de Irak, especulación financiera tipo Lehman Brothers, burbuja inmobiliaria…-, la derecha en el poder autonómico (Valencia, Madrid, Baleares…) ha producido casos de “agujeros” que dan pavor, porque van asociadas a las mayores operaciones de “meter la mano en el cajón” y trinque puro y duro, que dan pavor. Y la derecha internacional lo que “gestionó mejor” (Indonesia, Chile, Argentina…) fueron los miles de muertos y desaparecidos. Nada nuevo bajo el sol.

    Salud.

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