Enrique somos todos, Morente no hay mas uno


Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de la reja
de los enamorados labradores.”

Miguel Hernández.

Ha madrugado la muerte este triste día de Santa Lucía. Todos nos hemos quedado con mucha menos luz.  Somos legión los “morentistas” de toda la vida y no perdonamos a la vida desantenta, no perdonamos a la tierra, ni a la nada.

El fue nuestra voz, nuestra reivindicación y nuestro encuentro feliz con una forma de decir y de sentir. Todos éramos más jóvenes. Antes de que los revolucionarios del “mayo francés del 68” buscaran la playa debajo de los adoquines, nosotros ya teníamos a Enrique. Lo oíamos asombrados en aquellos cantes de “Frasquito Hierbabuena”, los de “Pedro el Morato”, los del “Ciego de la Playa”…

Había lo que luego marcaría toda su enorme creación artística: “el mestizaje”. En este caso el de los rigores de lo esencial con una renovada expresión.

Todo lo que vino después nos enriqueció, nos abrió al más grande de los folclores y al mejor del único Morente posible. “Los Cantes Antiguos del Flamenco”, “Homenaje flamenco a Don Antonio Chacón”, “Despegando”…

El Enrique creador, investigador, fusionador de estilos y sensibilidades siempre nos sorprendía: Miguel Hernández, Lorca, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Lope de Vega, Juan de la Encina, Al-Muthamid… y Leonard Cohen, y Lagartija Nick, y las Voces Búlgaras.

Morente y los morentistas soportamos a los puristas. A los defensores de una pureza tan quimérica como reaccionaria, pero Enrique nunca tuvo un mal modo, siempre los respetó y llegó a decir que eran “la mitad del pan que se comía.”. Genio y figura.

El Morente genio, el Premio Nacional de la Música, se soportaba en el Enrique humano, generoso, humilde, libertario, el que aparece portando el féretro de Fernán Gómez envuelto en la bandera de la CNT y que estuvo en todas la causas de la eterna izquierda.

En este diciembre de las sombras, nos ha dejado Enrique. Una huída momentánea para encontrar un huerto en el Albaicín, una sombra de parra, donde escuchar un “pequeño reloj” u otear una “estrella que nos alumbra”. Navegar en aguas de ritmo y compás únicos, mientras el gran Morente, nos hace el inventario de la mayor y más intensa creación que ha tenido nunca el arte flamenco.

En medio de tu elegante austeridad, Enrique, hacemos eterno al inmortal Morente.

Descansa en paz, maestro.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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Una respuesta a Enrique somos todos, Morente no hay mas uno

  1. Manuel Caballero Castilla dijo:

    ¿Qué comentario quieres que haga?.
    Mejor, vamos a escucharlo:

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