Manuel Rubia, o como la política española ha ignorado a su Nelson Mandela


¿Existen los santos laicos? Si, existen.  Criado en el seno de una familia republicana derrotada, educado en la aberrante enseñanza franquista, abominé pronto de cielos y demonios, infiernos y santos. Claro, pero no todo el mundo tiene la suerte de encontrarse, como me ocurrió a mí,  con un “santo” vivo.

Manuel Rubia Molero, formado en los valores del  humanismo cristiano, evolucionado a comunista y sindicalista por convicción, tiene en la persona y en la confianza en la bondad del género humano,  la medida de todo.

Incansable, tozudo, tenaz como pocos pueden imaginar, ha dedicado la mayor parte de sus 75 años al sindicalismo y al entendimiento amable entre personas, profesiones o clases sociales.

Detenido y encarcelado decenas de veces, su bondad natural le ha hecho hacer amigos hasta en los represores y torturadores. Siempre dice que los defectos de cualquier persona son solo fruto “de la educación y del papel que la sociedad le obliga a desempeñar”.

Fundador, de la mano y junto a su admirado Marcelino Camacho, de “las Comisiones Obreras”, fue el sostenedor del sindicato en la provincia de Córdoba durante la clandestinidad y su primer secretario general después de su legalización.

Partidario hasta la extenuación de la unidad de la izquierda, política y sindical, tuvo el gesto –no entendido por nadie- de afiliarse al PSOE y la UGT sin renunciar a su condición de comunista.

Utopista, soñador, firme creyente en aquella idea redentora del “hombre nuevo”, fundado en valores de solidaridad, moralidad e idealismo, ha impulsado actuaciones o asociaciones como la Fundación de Profesionales Andaluces, el Ágora del Pensamiento Social o el Foro para la Memoria Oral a pesar de una quebradiza salud que le ha llevado a tres operaciones a corazón abierto, al uso de un número indeterminado de válvulas o marcapasos.

Tengo una inmensa deuda de gratitud, amistosa y personal, con Manolo Rubia, formador de lo poco que se en política, sindicalismo, y, fundamentalmente en el conocimiento de la persona humana.

Terriblemente enfermo –no puede hablar mas allá de los cinco minutos seguidos- me acaba de enviar un documento de ocho páginas elaborado probablemente haciendo el permanente regate al dolor que ha caracterizado su vida, donde propone, por enésima vez, la unión de todas las personas de izquierdas de toda condición para hacer frente a la agresión que el capitalismo mundial hace a los trabajadores y a la persona en todo el mundo.

Siento que el escepticismo se ha adueñado de mí. Que la propuesta de Rubia será ignorada una vez más, que muchos lo consideraran un utópico incorregible y pienso, en el límite de la total desesperanza, que muy probablemente la izquierda española haya desaprovechado a la mejor y más cercana versión de su Nelson Mandela.

Muy probablemente, todos nosotros, no hayamos merecido a una persona como Manolo Rubia. Y que nuestros pequeños individualismos, nuestra visión superficial de la política y de la condición humana, hayan hecho que tengamos a un “santo” a nuestro lado y que lo hayamos ignorado.

Y que esta malhadada “izquierda” del momento haya hecho como Saturno, y haya devorado a sus mejores hijos.

Agnóstico, ácrata y republicano no creo en santones ni en ayatolahs, ni en reyes ni en tribunos, pero se reconocer a un santo. Sobretodo si lo tengo tan cerca como a Manolo Rubia.

 

 

 

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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9 respuestas a Manuel Rubia, o como la política española ha ignorado a su Nelson Mandela

  1. gorilon dijo:

    Amigo , Lucas una vez mas estoi totalmente de acuerdo contigo , yo que lo conozco muy bien , como tu sabes , hay algo que ,e gustaria añadir , ” vapuleado por sus propios compañeros de sindicato y de de los llamados comunistas no se me olvida una frase que decia cuando dejo la secretaria provincial de CC.OO al nefasto Juan Costilla la frase decia asi , me estan dando puñaladas por debajo de la mesa los mismos que yo he formado y creia que eran mis compañeros y camaradas , nunca se alegro cuando Costilla bandono sin rendir cuentas de su gestion la Secretaria provincial de CC.OO , tengo que agradecerle igual que tu ,que todo lo que se , tanto de politica como de sindicalismo se lo debo a el, igual que hay que decirque fue el maestro de aquella famosa hornada de sindicalistas que salimos de la Costructora – Cenemesa – Westin , fue un soñador , lo es aun y su dedicacion al sindicalismo siempre se recordara en esta fabrica sobre todo por los que compartimos con el horas de reunion y sin sabores asi como alguna alegria ,un abrazo para ti y otro para Manolo Rubia si leyera este comentario

  2. Demócrata dijo:

    Acertado su comentario de Manuel Rubia. Lo conozco y creo sinceramente que es una de las personas más utópicas que he me encontrado en mi larga vida. Cuando lo saludo siempre hay y una palabra que refleja lo irrealizable de este mundo tan materialista. Efectivamente creo como usted en los santos laicos. Siempre los hubo, pues siempre estuvieron en la brecha, luchando contra la intransigencia y el dogmatismo. No hace falta subirlos en los altares, pues ellos han sabido ganarse el corazón de muchos. Y Manolo, es uno de ellos que estará en el recuerdo y en el corazón de los que lo conocemos.

    • febrero, 2011 en 1:13 pm (Editar)
      Gracias a los tres (Gorilón, Demócrata y Manuel). Estoy convencido que en el futuro los cuatro tendremos el privilegió de poder decir que hemos conocido y hemos sido compañeros (en algún caso alumnos) de una celebridad, de un “grande” de la izquierda de esta país.

  3. Manuel dijo:

    Amigo Lucas:
    Como ya te he dejado constancia en Facebook, tu artículo de hoy es un verdadero homenaje a nuestro querido amigo y compañero Manolo Rubia. Coincido plenamente con cada palabra que has escrito, pues haces una verdadera semblanza de lo que ha sido y es este gran maestro en su humanismo, su tenacidad y constancia en la defensa de sus dignos ideales, en su concepción del sindicalismo participativo, en su bondad y nobleza en todas las facetas de su vida, anteponiendo siempre los intereses colectivos a los personales y que todo bien nacido y que verdaderamente lo ha conocido, le ha sabido reconocer, y el que no lo ha hecho es porque no lo ha conocido bien o ha sido víctima de “las miserias humanas” como el solía decir, pero que a nadie de esos nunca le “pasó factura” porque su forma de ser tan noble y generosa le hacía ser así.
    En resumen, un artículo sublime, para una persona que se lo merece, al cual como tú bien dices y “el gorilón” también, ha sido nuestro maestro en el sindicalismo y en su humanidad. ¡¡Larga vida para nuestro amigo Manolo!!…y “Chapeau” Lucas !!

    • Gracias a los tres (Gorilón, Demócrata y Manuel). Estoy convencido que en el futuro los cuatro tendremos el privilegió de poder decir que hemos conocido y hemos sido compañeros (en algún caso alumnos) de una celebridad, de un “grande” de la izquierda de esta país.

  4. Manolo Rubia dijo:

    Acabo de leer vuestros comentarios sobre mí. Hice y hago lo que me ha dictado mi conciencia, mi honestidad, y con toda mi entrega, pero se que he tenido y tengo muchas lagunas en mi hacer. Gracias por el testimonio de vuestra amistad.

  5. Manuel Bermúdez dijo:

    Lucas, no sé si habré conocido a Manolo Rubia, es posible. Desde los 24 años y hasta los treinta y tantos estuve en Comunidades Cristianas Populares. En ese contexto del que guardo buenas amistades conocí a mucha gente que son referentes para mi. Gente a la que recurro cuando lo necesito y siempre están. Creo que su sentido utópico social es característico. Cuántos sindicalistas y políticos de izquierda encontraron en esos contextos su caldo de cultivo aunque posteriormente lo hayan abandonado. Probablemente la singularidad histórica de España no generaba más lugares de partida, la tutela de la iglesa no dejaba resquicios más que a los sectores de si misma que habían leído los evangelios. Me siento honrado por su compañía, la deuda con ellos y ellas es impagable. Hay que escuchar su sabiduría, aprender de su arrojo, imitar su humildad y su militancia de conciencia. De quien viene de mundos distintos se aprende que otros mundos son posibles.

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