A la derecha mundial se le atragantan las nuevas tecnologías


 

El pasado fin de semana se han atacado, bloqueado o saboteado cientos de páginas de redes sociales, principalmente de Facebook, de personas con un sólo denominador común: ser o expresar opiniones de izquierda.

El ataque ha consistido en la imposibilidad de enviar mensajes, de aceptar nuevos amigos o de difundir comentarios con la introducción masiva de troyanos o sub-rutinas que generaban cadenas interminables y colapsaban correos y paginas Web.

Parece evidente que a la derecha planetaria le ha entrado la “cagalera” con el desarrollo de los acontecimientos en Túnez y Egipto y anda tomando unas pueriles posiciones.

Algo vamos ganando, porque en otro tiempo se habrían dedicado a programar razzias y progrooms o asaltar casas de comunistas, con sus pardas camisas de sangre y odio, en interminables noches de largos cuchillos.

Ahora le han declarado la guerra a la opinión libremente expresada y libremente leída y bloquean, llenan de sus asquerosos virus –ellos mismos- o impiden la difusión de noticias como ecuación pertinente que les acerque a sus mundos de racista superioridad de las ideas a la derecha del dios padre.

Sus miedos nos deben llenar de esperanza. Si el suicidio de un informático en paro puede ser el inicio de la caída de un sátrapa corrupto y el chupinazo para que millones de personas se concentren en plazas para derribar dictaduras, bienvenidos sean los informáticos y sus redes. Sociales por supuesto.  Hasta el suicidio, como acto moral y de higiene pública, queda convalidado.

Así como ante la violencia del pistolero a sueldo se puede oponer la contraviolencia y ante el ataque el contraataque, ante el sabotaje de la ideas, deberemos responder con más ideas.  No repetir el modelo de su imperio, replicar con neuronas al “demasiado”.

Dejemos a la derecha en su gastroenteritis, en su jugosa desgracia, desvalidos mientras caen dictaduras, vendiendo sus antiguos asesinatos con el remedo de un bloqueo de feisbus.

Es probable que estén a punto de descubrir la indiscutible sintomatología de la diarrea.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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