El suicidio de un trabajador despedido


Todos los humanos tienen una existencia poblada de afanes. Educarse, encontrar trabajo, tener una vivienda, crear una familia…La llegada al punto de una biografía anónima es similar en casi todo el mundo. Lo grave es cuando uno de estos hitos queda truncado o imposibilitado por la sociedad, o lo que es peor, por la incompetencia ajena.

¿Que grado de desesperación puede alcanzar una persona, de mediana edad, a la que comunican un despido dentro de un colectivo de trabajadores afectado por uno de los muchos planes de reconversión que nos rodean?

Un empleado de banca de Córdoba se ha suicidado a las pocas horas de que le comunicaran un despido. En un entorno de crisis y desempleo total, en una provincia de las más afectadas por el paro del país, a un despedido se le hunde el mundo.

La reacción del entorno añade más gravedad al asunto. Un probable pacto de silencio entre la empresa y los medios informativos locales, muy “debilitados” en su proximidad a la noticia por la abundante publicidad con que la entidad los unta, ha ignorado todas las circunstancias de esta triste muerte.

Nuestra sociedad empieza a dar asco. Lo que nos resulta incómodo o molesta a los poderosos se ignora. Y todos metabolizan esta entropía negativa. La incompetencia mas manifiesta ha estado presente en los últimos años de la empresa que ha despedido. Han tirado por un agujero negro los ahorros de siete generaciones de cordobeses, y sus cargos rectores, con una importante presencia de clérigos, se han ido absolutamente de rositas. Y quienes vienen a pagar las consecuencias son los de siempre, los trabajadores.

El filósofo Stephane Hessel ha escrito un reciente libro. ¡Indignaos! Lo titula. Viene a buscarle la salud al mundo con un conjunto de causas de indignación. Está es claramente una de ella. Contemplarse a su mismo como un dato objetivo y mandar a tomar por el culo a toda la escoria, neoliberal y asesina, que nos rodea.

La experiencia de mirarse al espejo, y ver mas que la propia desgracia, la imbecilidad ajena, debería afirmarnos mas a la vida, más incluso que la de aquellos que sólo han visto en él su ombligo y la quincalla de supuesta fe.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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6 respuestas a El suicidio de un trabajador despedido

  1. Durkheim es un clásico en el estudio del suicidio.
    Existe una correlación entre depresión y suicidio, y las dos cosas que parecen probadas es que a la familia del suicida les queda un cierto sentimiento de culpabilidad, y que estadísticamente se da menos el suicidio cuando la persona afectada tiene sentimientos religiosos.
    Por lo tanto, es arriesgado en esta situación definir culpables. Hay que tener en cuenta que para un psiquiatra es un fracaso que se le suicide un enfermo aquejado de depresión, y existen casos en los que eso ocurre.
    Lo único que deberíamos tener como cierto es que siempre hay una razón para vivir. La película de Frank Capra “Que bello es vivir” lo atestigua.

  2. Manuel Bermúdez dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo y los comentaristas. Quiero incidir en un asunto más profundamente.
    Desde que comenzaron las implantaciones de los sistemas de calidad normalizados en las empresas y sobre todo cuando – aún siendo la inmensa mayoría de estos meros documentos que facilitan el acceso a competir a la mayor parte de las compañías ante organismos públicos, papel mojado, despojado de todas aquellas exigencias reales – han comenzado a implantarse los sistemas de calidad total, que entre otras cosas exigen de las empresas un compromiso social medible, me resulta incomprensible cómo la sociedad y sobre todo las instituciones, en particular la Justicia, no actúa de oficio contra todas aquellas empresas o compañías que cierran, despiden, etc, cuando existen indicios de mala praxis.
    Personalmente os diré que me llevé 20 años en una empresa, tiempo más que suficiente para saber que fue algo más que la crisis y la consiguiente caída de las ventas lo que la situó en el lugar que está actualmente. Honradamente, creo que la gestión ha sido nefasta: falta de reinversión, política errática, nulo cuidado de la clientela, incapacidad para reconocerse a si misma y por lo tanto situarse en el mercado, mala política de compras y producción… Podría continuar hasta el infinito, pero lo peor de todo es que en esos años he conocido a proveedores y clientes, empresas a su vez de iguales o peores características. Entonces ¿cuándo se va a exigir de las empresas un comportamiento verdaderamente profesional?, ¿cuándo se les va a pedir responsabilidades tanto en los momentos buenos como sobre todo en los malos?
    La sensación de impotencia es tremenda. Cuando las cosas comienza a ir mal se produce una situación de chantaje a las instituciones: me ayudas o tengo que cerrar. Llegados a esta situación quién le pone el cascabel al gato; pero ¿y antes? ¿antes se ha estudiado su comportamiento? ¿como ahora se exige a los bancos, por qué no se exige a las empresas reservas, planes bien fundamentados, estudios de riesgos analizados desde istituciones a las que luego pedir ayudas?
    Hablamos de las pequeñas y medianas empresas españolas como el motor de la economía, pero de qué motores hablamos. Motores que sólo funcionan con la mejor de las gasolinas y el mejor de los aceites, pero que no tienen mantenimiento. Creo que en España no tenemos auténticos empresarios, es una generalización y cabe la injusticia en ella, lo sé, pero es que me juego algo a que la mayoría de las empresas actúan así. Así de impunemente.

  3. avicena dijo:

    Estimado Lucas,cuando una persona se suicida, por norma los diarios no lo publican,a no ser que sea dudoso el suicidio,o la víctima sea una persona importante.Hace muchos años el famoso psiquiatra Profesor Castilla,declaró a un diario que cuando alguien se suicida y sale en la prensa aumenta el índice de estos óbitos

  4. Rafael Romero Luque dijo:

    Parece que la Iglesia Católica, su antigua Caja de Ahorros y los medios de desinformación +IVA ¿o será +INRI? merecen más consideración que la vida de un miserable trabajador que sólo hizo generar plusvalía para sus trabajadores. Si los entendidos en psiquiatría hubiesen leído más libros que los que indican sabrían que el ser humano, igual que los monos, es un animal de imitación.

    No sólo aumentan los suicidios cuando se publican los suicidios, sino que también aumentan los malos tratos cuando se publican casos de malos tratos, asesinatos cuando se publican casos de asesinatos, ataques terroristas cuando se publican casos de ataques terroristas, conducción temeraria de vehículos criminales cuando se publican casos de conducción temeraria de vehículos, drogadicción cuando se publican noticias de toxicomanía, guerras cuando se publican datos de guerras, que no son sino formas masivas, industrializadas, de asesinar, etc., etc..

    Y sin embargo ni los medios de desinformación +IVA, ni los productores cinematográficos o televisivos se privan de hacerlo. Porque hay negocio en ello. Con la misma lógica habría que evitar llevar a juicio a los criminales, para que así no se propagase el afán imitatorio.

    Un despreciable trabajador, de los que se puede robar sus cotizaciones a la Seguridad Social, esquilmarle sus derechos a la jubilación, a un salario digno, a la huelga, a la negociación colectiva, a un puesto de trabajo, a unos ingresos mínimos asegurados para su supervivencia y la de su familia, y que ni siquiera hacen la revolución por ello, no merece que los medios de desinformación en masa conmuevan el reproche social hacia los responsables de la corrupción y, por su consecuencia, su suicidio ¿No es así? Requiescat in pacem aeterna in nomine dominorum sese.

  5. Muchas gracias Rafael por tus excelentes y documentados comentarios, con los que, por otra parte, coincido totalmente. Creo que estamos en ondas muy coincidentes.

    Un saludo cordial.

  6. Cometí un “lapsus digitae” en el artículo anterior: en el tercer renglón aparece “trabajadores” cuando mi intención fue escribir “explotadores” ¡Lo que es el subconsciente, el deseo de lo que uno desearía que fuese más importante!

    Cordiales saludos.

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