Al oeste del Edén


Hace años, probablemente muchos, yo era un ingenuo idealista, metido en una trenka azul con capucha, y pegado a un megáfono portátil. Me lo creía casi todo. La paz, la solidaridad, que sólo la verdad nos haría libres, que hubiera un mundo mejor, sin grises y sin porras y que era mejor hacer el amor que la guerra.

El paraíso era una huelga, decidida en asamblea y votada a mano alzada. Queríamos transformar las relaciones de trabajo, cogestionar y, posteriormente, socializar las empresas. Eran unos tiempos de lucha y esperanza, de reivindicar derechos y cabalgar sobre las utopías hasta las aladas almas de las rosas. De ser realistas y pedir lo imposible.

Debajo de los adoquines estaba la playa, el amanecer de los sueños y todos, además de James Dean y Jesús Quintero, vivíamos al este del Edén. Éramos locos de todas las colinas y queríamos cambiar el mundo desde la inmanencia de un bocadillo de chorizo en el descanso de las once.

Pero, el dictador murió en su cama, la calle era de Fraga, el dinero de los bancos, y cuando llegó la democracia ya estaba herida y envilecida de advenedizos. Debajo de los adoquines no estaba la playa y si la dura realidad. Los franquistas de siempre se hicieron de “centro” y demócratas. Los verticalistas cambiaron el retrato de Solís por el de Pablo Iglesias y todos desembarcaron en partidos y sindicatos mayoritarios. Y lograron poder y moquetas.

Vinieron los pactos y las dudas. El desengaño y la madurez cobarde. Empezamos a comprender y disculpar todo. Razones de estado, decían. Y a los que nos importaba un carajo el estado y sus razones nos fueron arrinconando.

Descubrieron el brillo del dinero, de los despachos oficiales, del coche oficial y las secretarías. Sus ideales era hacerse un “montoncito” y la revolución gastronómica en restaurantes de lujo. Pagaba la visa oficial. Erótica del poder, le llamaban.

Se deslizaron por esta pendiente y pusieron todo en almoneda. Los fondos reservados, el terrorismo de estado, liquidaron la entelequia del estado de bienestar, aplicaron recortes y más recortes, de derechos, de libertades, de conquistas sociales y, ahora, ya, idólatras del dios mercado, malviven en el derrumbe y en el ocaso.

Se han amalgamado con el adversario. Paso a paso se han convertido en lo mismo. La misma y triste defecación social y política.

Hace años, probablemente muchos, yo era un ingenuo idealista. Hoy vivo adscrito a una pantalla donde, deforme, pasa el mundo.

Te habla un sindicalista al que se le caído (casi) todo el pelo, al oeste del Edén.

Anuncios

Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

13 respuestas a Al oeste del Edén

  1. Begoña Rotaetxe Jaureguizar dijo:

    He recordado contigo los años sesenta vividos con tanta fuerza, eneergia e ideales por cambiar el mundo…Las carreras en las manis con zapatos adecuados, trenka azul marino y grises pisandonos los talones…Es verdad que estamos lejos de haber alcanzado una democracia libre, es verdad que a lo mejor todavia tendremos que re-encontrar la Replubica para desmantelar la herencia de 40 años de opresion y sus secuelas…es verdad que a Zapatero se le ha ido de las manos una situación
    inesperada…pero , querido Lucas…no se que pasa en la izquierda que nos destrozamos unos a otros cuando lo necesario seria unirnos para salir a la calle y no dejarnos arrebatar el derecho a disentir
    en el treje maneje de dos partidos que se creen en el derecho a decidir sin consenso de los demas partidos…yo todavia creo en el PSOE, y Rubalcaba nos demostrará un saber hacer en la oposición sino no puede desembarcar a Rajoy….no entiendo de politica …pero si sé lo que quiero y creo que el
    PSOE puede aprender de llas meteduras de pata en una situación tgan delicada!!!!!
    un saludo de Begoña

    • raromerol dijo:

      La república no sirve de nada. Había república en Alemania en tiempos de Hitler. Había república en Estados Unidos en tiempos de la dinastía (am)Bush. El franquismo era una especie de mezcolanza entre monarquía y república, al estilo de las repúblicas bananeras sudamericanas dictatoriales totalitarias militaristas. Lo importante es tener claro que el objetivo debe ser la izquierda revolucionaria. Haya república o no, que es lo de menos. Es cierto que a nuestro legítimo y constitucional Presidente del Gobierno, José Mª Rodríguez (“familia de Erik El Rojo”: Rod-Erik-etxe) Zapatero (del árabe “sabat”, que significa zapato, de donde deriva el vocablo despectivo de origen sevillano “sabot”, del que deriva “sabotaje”) lo hemos dejado demasiado sólo, se le ha criticado en exceso, mientras yo me he desgañitado durante 6 años predicando en el desierto que se era injusto y estúpido, que estábamos sentando los cimientos del fascismo y del triunfo de Popeye “El Marianico”.

      Por cierto, en Sevilla, acaban de anular el Plan Centro, con zonas peatonales y áreas de tráfico de vehículos restringidos, según pedían los comerciantes, con gran alegría de Antonio Burgos, que ha escrito un asqueroso artículo en ABC pidiendo que se acabe con cuanto bueno hizo la coalición con Izquierda Unida durante 8 años. Enhorabuena a los votantes… de izquierda. Así hemos permitido que Felipe González vuelva a tomar las riendas del PSOE, y su protegido Rubalcaba le corte el paso a Carmen Chacón. Y ahora pasa lo que pasa. Pero, desde luego, el PSOE no es de izquierda. Nunca lo ha sido. Aunque puede haber habido etapas en las que algunos sectores, siempre minoritarios, del PSOE, lo fuesen. Basta leer los discursos parlamentarios de Pablo Iglesias, que pudo ser buena persona y sindicalista moderado, siempre interclasista, para comprender que no tenía ni idea de lo que era la izquierda ¿Qué tiene que hacer el PSOE para que comprendas que no es de izquierda? ¿Reducirnos el sueldo? ¿Subir los impuestos de los pobres y rebajar los de los ricos? ¿Facilitar aún más el despido más libbre posible? ¿Incautarnos las cotizaciones a la Seguridad Social, sin indemnización? ¿Retrasarnos la edad de jubilación? ¿Meternos en más guerras? ¿Cambiar una Constitución votada en referendum mediante un pacto con la extrema derecha en contra de los intereses de los trabajadores? Pues resulta que todo eso lo ha hecho.

      ¿De izquierda? El problema es que no sabemos lo que significa ser de izquierda. Que a cualquier cosa la llamaos izquierda. Y luego pasa lo que pasa. Las demostraciones no hay que hacerlas de boquilla, sino con hechos, con votos. Y, sobre todo, desde el Gobierno, cuando se puede, no demagógicamente en la oposición.No sé si te has enterado de que el PSOE es uno de los dos que se traen los teje-manejes. Creo que no sabes lo que quieres. Y así es muy difícil que se pueda conseguir. El PSOE no es que meta la pata. No lo disculpes. Es su línea ideológica, de la que Rodríguez Zapatero se salió, con oposición y traición de sus propios correligionarios (Felipe González, Joaquín Almunica, Jorge Sevilla, Bono, Pedro Solbes, la Ministra de Hacienda, etc.. Hasta que lo han vuelto al redil y lo van a mandar a su casa. Confundes la propaganda demagógica con la auténtica línea ideológica del PSOE. Te dejas engañar, y así no hay futuro. Hechos, y no palabras. Obras son amores y no buenas razones ¿Cómo podemos defender a los que nos dan de latigazos, a los maltratadores?

  2. Me has hecho recordar las locuras cometidas que, sinceramente, volvería a cometer si tuviese la oportunidad de vivir nuevamente esa edad en que todo se toma del cielo. No creo que mis colinas se hallan quedado sin el loco, vive dentro de mi, hierve en la sangre.
    Aquellos otoños en que la ventisca de la tarde ya me parecía cierto estado invernal, todo para colocarme aquella chaqueta de cuero y el jean azul, a fin de ganarme el apelativo de James Dean, entre las curiosas muchachitas del barrio, solamente me faltaba la moto para llegar al climax de la tontería y la verdadera locura.
    Luego Batista con su golpe de estado y mi humilde granito de arena apoyando a los barbudos de la Sierra Maestra.
    Repaso tu escrito y sinceramente no reniego, personalmente de nada hecho en mi adolescencia.

  3. Me has hecho recordar las locuras cometidas que, sinceramente, volvería a cometer si tuviese la oportunidad de vivir nuevamente esa edad en que todo se toma del cielo. No creo que mis colinas se hallan quedado sin el loco, vive dentro de mi, hierve en la sangre.
    Aquellos otoños en que la ventisca de la tarde ya me parecía cierto estado invernal, todo para colocarme aquella chaqueta de cuero y el jean azul, a fin de ganarme el apelativo de James Dean, entre las curiosas muchachitas del barrio, solamente me faltaba la moto para llegar al climax de la tontería y la verdadera locura.
    Luego Batista con su golpe de estado y mi humilde granito de arena apoyando a los barbudos de la Sierra Maestra. Entonces comencé a ser un Rebelde con Causa.
    Repaso tu escrito y sinceramente no reniego, personalmente de nada hecho en mi adolescencia.

  4. Carmen dijo:

    Mientras hay vida hay ilusión sino aunque tengas 15 años estás muerto. Prefiero pensar que aunque no sea el futuro maravilloso, estemos en camino que lo sea. Un saludo

  5. raromerol dijo:

    De ilusiones se vive y de desilusiones se muere. Pero hay que tener muy claro que las ilusiones sólo pueden ser escapismos, divertimentos, para tomar fuerzas. El análisis no puede basarse en las ilusiones. Siempre estamos haciendo el futuro. Aunque caminemos hacia atrás. Y ese será el futuro que consigamos cuando se camina con los ojos cerrados, mirando hacia atrás o perdiendo el tiempo y la perspectiva con recuerdos deformados, más imaginarios que reales, disfrutando con las ilusiones en lugar de sufrir en Sierra Maestra. Decía Lenin que ser pesimista es ser contrarrevolucionario. Pero ser iluso es permitir que el poder lo tome la reacción.

  6. Manuel Balsera dijo:

    Podemos rememorar el pasado. Podemos hasta alardear de lo que hicimos, de lo que luchamos en la dictadura y después de ella, de lo que conseguimos,…pero al final. lo que nos queda es el futuro por conquistar (como siempre) Y el futuro, sobre todo, es de los jóvenes. Ahí está el quid de la cuestión. Serán capaces nuestros jóvenes de hoy de hacer algo parecido a lo que hicieron (al final sin éxito) los de la generación de la República y luego los de los años 60-70 (al final, también sin éxito, porque sino no estaríamos inmersos en la situación en la que estamos) el tiempo, como al vino, le dará el color.

  7. Manuel Balsera dijo:

    Las conquistas sociales siempre han costado siglos de luchas, de muertes, de miseria, de guerras…etc. Cargarse esas conquistas lo están haciendo en tiempo record, casi de un plumazo. Esa es la diferencia. Tienen el “rábano cogido por las hojas”

  8. raromerol dijo:

    Yo siempre he sido idealista, quijote. Sigo siendo idealista, quijote. Pero creo que nunca he sido ingenuo. Nunca he tenido trenka ni me ha gustado el color azul. Hay quien confunde ser de izquierdas con vacilar, fardar, con la apariencia, los pantalones de vaquero estadounidense y la chaqueta de cuero de bombardero de destrucción masiva, el lucimiento, que te miren las muchachas. Y en gentes así hay quienes confiaron. Nunca he querido ir a la moda, porque la moda va en contra de la libertad, supone borreguismo, imposición externa. El color azul siempre me ha traido malos recuerdos, sensaciones. Sí llevaba capucha y “vietnamita”, porque soy muy friolero y me molesta la lluvia, aunque prefiero el paraguas, que protege mejor de ella. A veces he utilizado el megáfono portátil aunque siempre he preferido la viva voz, el grito, como forma de llegar a las conciencias, sin la intermediación de distanciadores instrumentos artificiosos. Nunca me he creído casi nada. Por eso sigo siendo excéptico. Por eso no me desaniman las promesas incumplidas ni las traiciones evidentes: porque nunca me las creí. Obras son amores y no buenas razones. Por eso esperaba a ver para creer. Por eso sigo esperando y luchando, cuando otros siguen haciéndose pajas mentales y se dedican a la contemplación, a dar malos consejos.

    Sigo creyendo que la paz es mejor que la guerra, aunque hay quienes creen lo contrario. Y que sin solidaridad, es decir, unión de intereses compartidos, como hacen los capitalistas con los suyos, los pobres del mundo no podremos conseguir nada. Nunca he creído que la libertad haga libres a los esclavos, aunque sigo manteniendo que no dejará de ser esclavo quien se crea las mentiras. La libertad está siempre dentro de nosostros y precisa un acto de voluntad, de asumir riesgos, de renuncias y sacrificios, y no siempre supone una compensación por ellos. Pero es la diferencia entre la dignidad y el sometimiento. No hay más mundos que éste en el que vivimos, pero nuestra aspiración debe ser que nuestros hijos vivan en un mundo mejor que el nuestro, como nosotros, constatadamente, vivimos en un mundo mejor que el de nuestros padres. Y no caminar hacia el pasado, hacia atrás. Me da igual que se vistan de grises, de marrón o de azul, que lleven o no porra, lo que me preocupa es saber a quiénes defienden y a quiénes atacan, a quiénes consideran sus enemigos. Los que sólo se fijan en el envoltorio, en la apariencia externa nunca lo comprenderán. Para los hispanohablantes el amor no se hace, sino que se siente. Porque, en castellano, el amor es un sentimiento y no un acto. Siempre es preferible amar a hacer la guerra. Pero a veces se puede escoger y otras no. Los que no quisieron hacer la guerra en algún momento después se vieron obligados a hacerla a favor del bando contrario, terrorista, bajo amenaza de fusilamiento, ayudando a que todos terminásemos siendo esclavos. Si el amor es platónico uno puede decidir siempre si desea amar. En otro caso el amor es una loteria que no depende de nosotros, sino de otra persona, y los desgraciados nunca tuvimos suerte. Una huelga, como una guerra, nunca es un paraíso. La huelga es una forma de lucha y requiere aceptar sacrificios y riesgos, frecuentemente para que los disfruten otros. Así ha avanzado siempre la Humanidad: unos se han sacrificado para beneficios de otros, casi siempre.

    Para mí lo importante era la asamblea y no la huelga. Y prefería el voto en urnas, aunque fuesen cajas de zapatos con ranuras hechas con tijeras, que la demagogia y la coacción de la mano alzada. Sigo queriendo transformar las relaciones de trabajo, pero en positivo, no como las hacen el PSOE, el Partido Popular y las derechas nacionalistas separatistas cómplices necesarios. La cogestión me pareció un camino para avanzar más, para aprender más, para implicar más a los trabajadores en la gestión de la empresa. Pero si los representantes ocultan sus actos, si no los discuten con los trabajadores, si aceptan la “lógica” capitalista, como terminó ocurriendo en Yugoslavia, el único futuro previsible era que fuesen invadidos, por unos u otros, que Felipe González, como representante del Mercado Común, propusiese su bombardeo hasta que se rindiesen. Socializar las empresas sigue siendo para mí el objetivo. Aunque tengo muy claro que no se conseguirá votando por el PSOE o negándose a votar. Todos los tiempos son de lucha y esperanza, de reivindicar derechos. Incluso hasta cuando se prevea, a corto plazo, la derrota y la represión. Tal vez la muerte. O la destrucción del planeta. Distinto es que algunos se rindan, se entreguen, dejen de luchar. Porque entonces habrá desaparecido la esperanza para ellos.

    Nunca me ha gustado cabalgar. Siempre he preferido confiar en mí mismo, en mis piernas. Siempre me he opuesto a que nadie cabalgue sobre las utopías. Siempre he defendido que llaman utopías a lo que no interesa que se haga realidad. Aunque me gusta la elegía de Miguel Hernández a (la muerte de) Ramón Sijé (a quien tanto quería; no yo, sino Miguel Hernández, con una tangible indefinición de sentimientos) no sé dónde están las aladas almas de las rosas. Porque no creo que existan las almas ni cualquier otro tipo de espíritus. No creo que las almas tengan alas. Ni que las rosas tengan alas. Por eso yo no me desanimo: porque nunca me he creído los cuentos. Me han contado todos los cuentos. Me sé todos los cuentos. Por eso los cuentos me dejan indiferente. Porque dejé de ser niño: desperté. Siempre he sido realista. Por eso siempre he sabido que no basta con pedir. Y, como nunca he sido anarquista, nunca se me ha ocurrido pedir lo imposible, sino luchar por lo que sé que es posible. A nadie se le ocurre poner adoquines sobre la playa. En todo caso cemento y/o asfalto concreto. Pero sí es cierto, y hay muchos que no lo saben, por eso se sorprenden cuando lo descubren, que los adoquines se asientan sobre un firme, un lecho, de arena, generalmente de playa. Como yo sueño despierto, sé controlar hasta mis propios sueños, estos no tienen ni amaneceres ni despertares. Ni tampoco sobresaltos ni pesadillas.

    Nunca he vivido al Este del Edén. Lo más al Este que he llegado ha sido a Egipto. Pero siempre me he sentido un expulsado del paraiso. Sigo siendo un loco, aunque nunca he precisado colinas para serlo. Sigo queriendo cambiar el mundo porque no me gusta así. Porque no me gusta para mis hijos. Y los he educado para que sigan luchando porque cambie para que puedan tomar mi relevo cuando yo no pueda seguir haciéndolo. Otros han preferido que se dediquen a las drogas, llámense como se llamen. Siempre me ha sentado mal el chorizo. En mi empresa el descanso no era a las once. Nunca he necesitado que mi empresa me dé permiso para intentar cambiar el mundo, pasando por cambiar a mis compañeros. El dictador murió en la cama y algunos se alegraron de ello y lo celebraron con imitación de vino espumoso estilo de la Champagne, mientras yo quedé apesadumbrado por la incertidumbre y el fracaso colectivo que eso suponía. Yo demostré, a unos y a otros, y, sobre todo, a mí mismo, una y mil veces, que la calle no era de Fraga. El dinero no es de los Bancos: el dinero es nuestro. Y hay quienes no se dan cuenta de ello. Utilizan nuestro dinero porque nosotros se lo permitimos. Cuando conseguimos el retorno de la democracia no es que estuviese herida y envilecida por advenedizos, sino que estaba herida y envilecida por quienes no sabían discernir y confiaban en advenedizos. La dura realidad (ya he indicado que inmediatemente debajo de los adoquines no está duro) es como Dios, ya que posee el don de la ubicuidad: está en todas partes. No todos desembarcamos en sindicatos y Partidos mayoritarios. También había poder, aunque menos, y moqueta en los Ayuntamientos.

    Siempre ha habido pactos. No hay más remedio que llegar a pactos si no se es capaz de conseguir la victoria indiscutible, si hay inconsistencia, desconfianza, en la combatividad. La duda debe acompañar siempre al ser humano. Sólo los necios no dudan. Si el pensamiento es la única prueba de la existencia del mundo y de nosotros mismos, la duda es la guía que nos lleva a descubrir la verdad a la luz de la razón, del pensamiento. Los que no dudan, en realidad, es que no piensan. Son unos irresponsables incapaces de plantearse el futuro. Se lo creen todo. Son unos zombies a los que controlan mediante lavados del cerebro. El desangaño suele ser el futuro de los ilusos. La madurez es cobarde cuando la juventud ha sido irresponsable. Mientras antes se empieza a comprender antes se empieza a disculpar. Pero si se disculpa todo es que, en realidad, no se ha comprendido nada. A mí no bastan con palabras ni frases hechas para convencerme. Yo necesito razones, y no todo el mundo las tiene o las puede revelar, exponer. Si nos arrinconan es porque hay muchos que no piensan, a los que les importan un carajo el Estado y sus razones, pero sí su estado y las razones para mejorárselo. Descubrí el brillo del dinero en las rubias recién acuñadas. Pero, para entonces, ya había descubierto que los billetes son más bellos aunque brillen menos. Nunca me importó el brillo, la apariencia, sino el auténtico valor de las cosas y las personas.

    Como he tenido despachos y coches privados, como mi abuelo tenía despacho y posibilidad de coche oficial (aunque él preferian que lo llevasen en la motocicleta con carrito adosado, en inglés “side-car”, o la furgoneta, porque eso le daba oportunidad de llegar más rápido a todos sitios, o de corregir los trabajos mal hechos o incompletos) en el Ayuntamiento, nunca he sentido la brillantez de los despachos y coches oficiales. Para mí sólo constituyen instrumentos de trabajo, y no apariencia externa para vacilar y fardar. Para mí las secretarías constituían una responsabilidad, un esfuerzo, una dificultad. Sobre todo cuando no se contaba con un entorno en el que poder llevar a cabo los ideales que se deseaban. Por eso a veces las acepté y otras las rechacé. Ahora me arrepiendo de haberlo hecho, no haber luchado en todos los Frentes que se me ofrecieron, de dejarme amedrentar por las dificultades, de no haberlo intentado, dar testimonio de mis ideas, esperar que alguien pudiera retomar el intento y superarme desde lo que hubiese podido conseguir. Desde mi punto de vista en España jamás hemos tenido Estado de bienestar, sino un malestar permanente.

    Creo que en una ocasión lo escribiste, lo que me produjo una satisfacción, porque nunca había leído a nadie que coincidiese conmigo en tal afirmación. Lo contrario sería suponer que había Estado de bienestar en tiempos de Franco, ya que, en conjunto, sólo hemos hecho empeorar en tal sentido en los últimos tiempos. Desde casi la aniquilación de la Unión de Repúblicas Socialistas Asamblearias. Podemos criticar sus graves fracasos, pero la realidad es que no se atreverían a hacer todo lo que están haciendo en todo el mundo si persistiese la posibilidad de exportar la revolución. La mayoría de la gente creyó que, tras la guerra fría, vendría la paz fría, cuando, en realidad, la alternativa es la guerra caliente. Estoy completamente de acuerdo en que se han unido (yo no creo que se hayan pasado: es que siempre estuvieron ahí) al enemigo de clase.

    Los que no viven como dicen que piensan es que piensan de modo distinto a como dicen. Pero, reconozcámoslo, eso sólo ha sido posible porque la gente no sabe votar, porque le da miedo votar de verdad, porque prefiere no ir a votar, porque votar es complicado, exige esfuerzo, pensar y decidirse, reconocer que se tienen dudas, y se prefiere vivir como los animales, vegetativamente, sin dudar y sin pensar, viendo pasar la vida y caerse el pelo a través de una pantalla deformada, manipulada y manipuladora, de mentes y de conciencias. Antes eras un ingenuo idealista y ahora eres un ingenuo realista, un acomodado ingenuo realista ¿A quién beneficia eso? Los que renuncian a intentar cambiar el mundo, como siempre ha cambiado, desde el principio de los tiempos, es porque se han rendido, se han entregado, han sucumbido, han dejado que el mundo les cambie. Si yo pensara que los de los restaurantes de lujo a cargo de la tarjeta de crédito oficial tuvieron alguna vez alguna ideología distinta, podría creer que ellos también habían sucumbido al iluso acomodado realismo. Un realismo que oculta la auténtica realidad de las relaciones de dominio. Nacionales e internacionales.

  9. fco javier dijo:

    Muchas gracias por tus palabras amigo Lucas.

  10. Eduardo Cerezo dijo:

    Los de trenka y megáfono ibais en serio, y lo único que se os reclamaba, que fuérais creibles, sinceros y decididos. Erais nuestra referencia.
    El capitalismo nunca ha lanzado grandes proclamas y, como se dice en fútbol, siempre ha jugado al contraataque;ha subvertido los valores morales de los dirigentes, ha logrado crear una legión de desclasados, que son los verdaderos componentes de sus tercios y ha conseguido crear confusión en las conciencias de los hombres con poder de decisión. El capitalismo no es un monstruo, como lo pintaban antaño…tiene rostro/s, color/es y sentimiento/s…

    Un abrazo Lucas

  11. Querido Cerezo:
    Me ha gustado mucho tu comentario.
    Siempre he tenido muchas dudas.
    Los chinos que son : Totalitarios o autoritarios. Comunistas o capitalistas. En el ranking mundial de los bancos los dos primeros en capitalización son chinos. A la viuda de Mao la metieron en la cárcel, y allí se suicidó según dijeron.
    Cuando era un tierno infante, me explicaron no se ya si en Religión o en Metafísica, que el hombre era racional, y por lo tanto superior a los animales.
    Observo a mi perro, y me doy cuenta que busca lo que él, me parece, considera el mejor sitio para enterrar un hueso. Luego piensa y decide, lo que imagino que es racional. Mucho más cuando lo desentierra y lo entierra en otro sitio, que es algo similar a deshacer posiciones en la deuda griega e invertir en otro producto. Creo que por su forma de actuación mi perro es capitalista. También considero que es racional por su forma de actuar. Por lo tanto lo que me enseñaban no era absolutamente cierto.
    También me enseñaban cuando era un tierno infante que la envidia era un pecado. Luego ya de mayor me enteré que existía lo que llamaban lucha de clases. Tengo la duda de si ambas cosas no representan la misma realidad.

    • raromerol dijo:

      El capitalismo sí es un monstruo. Tiene rostros ¡por supuesto! tiene colores, pero no tiene sentimientos. Es un asesino despiadado, como lo fue su representante Hitler: asesina anualmente a millones de personas de hambre y especula con los alimentos, rebaja salarios, bloquea el suministro de alimentos, agua y medicinas a los que pretenden enfrentársele. El capitalismo es montrusoso y tóxico: es capaz de drogar, envenenar a los que no tenían conciencia pero sí tenían trenka, con la que pensaban trepar. Y hubo tontos que se lo creyeron, que no percibieron qué posición era mejor que otra, como podía haber hecho cualquier perro. Como le grabó la policía a Camps, de los austeros pepero-populistas, diciendo que él se había metido en la política para forrarse. Los chinos son totalitarios y autoriitarios, tanto los continenetales de la República Popular de China como los insulares formosianos (o taiuaneses) de la República Nacionalista China. Unos son comunistas, aunque venidos a menos, y otros son nacionalistas capitalistas de extrema derecha. Es cierto que han cometido errores conceptuales tan terribles como aceptar que eran “comunistas neoliberales”, cuando el neoliberalismo estaba bien visto y el mundo se rendía al contubernio Thatcher-Reagan(lo) auqneu yo entiendo que han entrado en una fase (que, teóricamente, debía haber sio anterior) semejante a la de la teoría socialdemócrata de principios del siglo pasado. Así tienen un país con planificación central y descentralizada, imperativa para las empresas públicas (por ejemplo, toda la industria pesada) e indicativa para las empresas mixtas y privadas. Creo que han coinseguido unir bastantes ventajas de ambos mundos, aunque el riesgo de la evoluaicón futura es evidente.

      Naturalmente todo ésto lo ocultan los medios de desinformación de masas, que pretenden presentarlos como comunistas cuando denuncian sus métodos policiales y capitalistas cuando no tienen más remedio que reconocer sus enviadiables triunfos, ininterrumpidos, dese hace más de 30 años, superando los ciclos o crisis económicos capitalistas. De esta forma consiguen que nadie pueda comprender lo que ocurre, volviendo locos a los que no piensan ni investigan. Haciendo propaganda constante a favor de sus intereses de clase, como empresas capitalistas que son todos lo medios de desinformación mas IVA. Mao fue depuesto dos veces como Presidente de la República, y volvió a ser desginado como tal en tres ocasiones. Esto habitualmente se oculta: porque no cuadra con presentar a China como un país monolítico dogmático, como una dictadura personal. Posiblemente lo que te explicaron en Filosofía es que, según Aristóteles, el hombre era un animal racional. Yo siempre he seguido el mismo razonamientoconcluyendo que, los que no son racionales, son meros animales. Y, continuando con el razonamiento, considero que los hombres son racionales en tanto que son capaces de razonar. Como son libres en tanto que pueden hacer uso de su libertad. Pero si no hacen uso de tales cualidades, a pesar de que puedan ser racionales, se comportarán como irracionales, como meros animales, y se dedicarán a enterrar y desenterrar huesos.

      No se darán cuenta de que pueden votar por más de dos Partidos Políticos, y continuarán siendo esclavos de por vida. Los mamíferos superiores hemos alcanzado la capacidad de la conducta adaptativa, la más adecuada a cada situación. Para ellos hemos debido superar los instintos limitadores, que fuerzan conductas esteorotipadas, inflexibles, peligrosas. El paso siguiente lo dieron los homínidos, capaces de realizar un pensamiento lógico, abstracto, no meramente una conducta adaptativa, una respuesta flexible. Los que no comprenden la diferencia entre una cosa y otra, por más que hayan estudiado Metafísica, no lo habrán entendido o se les habrá olvidado, y continuarán comportándose como meros animales. La diferencia entre los que luchamos por un mundo mejor, sobre bases científicas, de los meros envidiosos, es que no pretendemos vivir nosotros mismos como Botín, Camps, Esperanza Aguirre -Grande consorte de España- o el banquero Rodrigo Rato, sino que somos conscientes de que el objetivo debe ser un nivel de vida medio para toda la Humanidad, donde no haya explotadores ni explotados, ricos ni pobres, lujos y miseria, hospitales privados para unos y muerte de hambre para otros. Los que sólo eran capaces de ver el color azul de la trenka es normal que no llegasen más allá. Como el perro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s