Un cuento real


Érase un país al que le regalaron un rey. Se lo regalaron porqué nadie lo había pedido y sólo el sátrapa que gobernó cuarenta años lo impuso. El sátrapa era un señor bajito, con bigote, sanguinario, que todas las Nochebuenas largaba un discurso con voz de pito. Cuando estiró la pata llamarón al “principito” y, hala, a reinar –que no gobernar-.

Una vez hubo “ruido de sables” y el rey tuvo un oscuro papel. Pudo estar más cerca de los “sables” de lo que se ha contado, pero debió de ver mal las cosas, y se puso “todos juntos, y él primero, en la senda democrática”.

El rey estaba casado, cómo no, con una princesa. De otro país, que no hablaba la lengua nativa ni “pa Dios”. Y fueron felices, comieron perdices –de beber mejor ni hablarlo- y tuvieron tres hijos. O principitos. Dos princesas y un príncipe, alto, alto…

Las princesas se hicieron mujeres y se casaron. El marido de la primera empezó a meterse cosas por la nariz y, claro, le dio un telele, o patatús. Y después, el divorcio, previa negociación de una cantidad, para que el del telele se estuviera calladito. Dicen las malas lenguas de la Corte que 3 millones del ala. Y ya no apareció más en las fotos de familia que se mandaban como postal navideña.

La segunda princesa también se casó. Con un chicarrón del Norte, que jugaba a algo con las manos y un balón. Pero como con esta actividad ganaba poco como para pagarse palacios de 200 millones, le buscaron un empleo mejor. Algo que tenía que ver con la imagen de niño guaperas y los cinco anillos. Y empezó a ofrecer su imagen. Y a cobrar por ello. A un reyezuelo de unas islas le cobró 1,2 millones por un proyecto que nunca se hizo. A un “amiguito de alma” del otro lado del mar isleño, otros 1,2 millones y más tarde, otros 3. Entonces la justicia real entró en acción y antes de que el escándalo fuese mayor, mandaron al chicarrón a un país muy lejano, con altos rascacielos –eso sí, cobrando por “su trabajo”, medio millón al año-. El rey se enfureció tanto que no lo quería ver ni en pintura, ni a la hora de una grave intervención quirúrgica. Divorcio al canto, a pesar de los cuatro infantes que tenía la parejita.

Y el principito, alto, alto -nadie le conoce ninguna cualidad más- también se casó. Con una anoréxica… divorciada.
Hete aquí, que el rey de este país católico, papal y horteramente defensor de la familia cristiana tradicional, tiene a dos hijas divorciadas y un hijo casado con otra del mismo gremio.

Del resto de los detalles de esta familia mejor no hablar.

Y colorín, colorado, este cuento… no se ha acabado. Porque siguen viviendo de esto, del cuento.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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10 respuestas a Un cuento real

  1. Pingback: Historia entre imaginaria y real de una familia de reyes y principes de un país muy cercano

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  3. Fernando dijo:

    Pos en la visita del “representante” de don pedro, digo… san pedro, estaban tos mu uníos pa las fotos y los videos. TOS incluios, hasta los divorciaos. QUE IMAGENES MAS EGAÑOSAS. Es que: ¡NO NOS REPRESENTAN! En nada, ni para nada.

  4. Creo que se ta colado un divorcio de más (¿o es que sabes algo que todavía no se ha publicado?).
    A esta casa le está pasando lo que a muchos nuevos ricos: se les arriman los cazafortunas, les sacan la pasta (unos por guapos, otros por nobles), se largan y hasta les chantajean.
    Claro que para eso está el erario público. Para pagar los rescates.

  5. Me ha venido a la memoria aquello de ” Delenda est…….”.
    Pero sería desde otra perspectiva.

  6. ¿Quien? ¿Cartago o la Casa Real? Si es esa reunión de borrachos ý follaores históricos, llevan mucho tiempo siendo “delenda”.

  7. Javier Ochoa Perez dijo:

    Buenas tardes
    algún día tendremos que hablar de sus cacerías en especial los “osos” eso sí en tierras lejanas por si las moscas.
    Saludos cordiales

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