Madurez


Decía Manuel Vicent que a esta altura de la vida, de la mía, uno ya sólo aspira a ser decente y a estar delgado.

Y para lograr ambas cosas se tienen que hacer duros esfuerzos. Viene la Navidad y, a pesar de que todas las doctrinas han pasado, la cultura del azúcar, en forma de mazapán y turrón, te tiraniza. La inmoralidad, pública y privada, sea Navidad o Cuaresma, nos convierte en islas. Todos los imperios han caído, menos el de los mangantes, materializados en banqueros, políticos, o ambas cosas a la vez. Nos queda la ascética, como un ideal. Pero ellos tienen la tele basura, y la política basura, y la basura misma, como elementos de su poder.

La juventud ha huido hacia otras playas, hacía otros cuerpos y nosotros vivimos de la memoria. La histórica, la memoria, está secuestrada por los que mandaban antes y mandan ahora; los impulsos y los ideales, ahogados; sólo nos queda que el Barça le gane al Madrid, -que le gana- y el aceite de oliva.

Las teorías políticas, creencias religiosas, convicciones morales y disquisiciones filosóficas están en almoneda. No hay más valor que el dinero, el que ganas o el que te pagan, y el mundo se cae a pedazos. El futuro ya no existe, las ideologías han desaparecido, todo lo deciden las agencias de ranting y las primas de riesgo.

En medio del caos solo unos pocos valores permanecen: cultivar la amistad, amar a los que te quieren, ser decente, gastar poco y degustar un medio de moriles. Cuando ya desesperas de encontrar un político honrado, en la taberna de la Beatilla, de Córdoba, todavía ponen unos imperiales boquerones en vinagre. ¡Que te cagas!

Hoy, la suerte y la desdicha de las personas y de los pueblos, se decide en un despacho enmoquetado con grandes vistas a la City o el Empire State, y el valor de una molécula de justicia social vale tanto como el brillo de una patata.

Para defenderse sólo está la austeridad, un baluarte para mearse con elegancia en esta estirpe de gorrinos o débiles mentales.

No hay que desear nada más que calentarse al sol. Y no engordar.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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14 respuestas a Madurez

  1. Está lloviendo en Córdoba, y hoy si has cogido el paraguas.
    Aquí está lloviendo.
    La madurez puede ser que te haga sensato, a otras cosas las pudre.
    Saludos.

  2. Eduardo Cerezo dijo:

    Yo siempre he pensado que a un “tonto de los cojones” la madurez lo hace un “tonto de remate”; plagiando a Benedettii: “Tardía la madurez llega con su relámpago de sabiduría, cuando uno ya no tiene donde caerse sabio”

    Saludos

  3. Antonio Rivera dijo:

    Una vez mas, agradecerte tu magnifica presentación de momentos verdaderamente reales y de fantástica elaboración. Un fraternal abrazo y animarte en tu virtud de mantenernos expectantes, en la espera del próximo.

  4. José Antonio dijo:

    Estimado Lucas, hasta el último aliento de nuestras trajinadas vidas no podemos ni debemos hacer dejación de nuestros compromisos ni de nuestros ideales; por nuestros nietos, por los nietos de nuestros nietos….lo contrario sería renunciar a nuestra propia existencia como seres humanos.

    Abrazos y feliz ‘laica’ navidad a todos.

  5. Carmen dijo:

    Me ha encantado tu comentario, si, a disfrutar de los valores verdaderos de familia y de amistad, es lo que realmente vale y desear lo mejor para todos a pesar de los pesares, siempre adelante con optimismo y confianza en que algún dia poco a poco haya más justicia y honestidad.

  6. Eduardo Cerezo dijo:

    La madurez es importante por la reflexión de vivencias acumuladas, por saber donde están las llaves, porque al sonreir parecemos más inteligentes, bien, bien; pregunto, las pasiones, donde se nos han quedado las pasiones, muy lejanas, irreconocibles, en desuso, difíciles, muy caras; amigos, sin pasiones estamos perdidos. Los traidores, los grandes traidores de la humanidad no eran apasionados, solo viciosos y viciados por el poder. Los traidores de hoy, banqueros, políticos, gestores de miseria humana, cumplen los mismos requisitos que los históricos.
    Entablemos lucha con pasión, fijo, los poderes se acojonan, al fin del cabo, no son más que mentes burguesas que no asimilan los desajustes.

  7. Fernando dijo:

    ¡Joder! y ahora ¿que digo yo? si ya lo habéis dicho tó. Pues ná, que estoy de acuerdo con tos ustedes.
    Salud en todos los sentidos, amigos.

  8. Antonio Sanchez dijo:

    Gracias Lucas por acordarte de nuestros boquerones, cuando pases por la taberna no dudes en saludarnos.
    FELICES FIESTAS

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