La Casa Real pide a Karanka que haga el discurso de Navidad


La “noticia” martilleó ayer, irónicamente, las redes sociales. Tal y como se ha puesto la cosa con el “talonmanista” Urdangarín, de las pelotas o balones, el Borbón lo tiene difícil para decir su habitual ristra de choradas tópicas el día de Nochebuena.

Este señor, que tropieza con las puertas y que aparece morado, manco o cojo cada dos por tres, haciendo que el coñac de las botellas se disfrace de noviembre, que no se ha dignado en 35 años decir en qué se gasta la generosa asignación que el erario público hace a sus finanzas, lo tiene fatal para hablar de la corrupción cuando una mayoría de españolitos de España se afane en mal cantar villancicos o quitarle las espinas al besugo.

Y es que no hay peor cuña que la de la propia madera. Y en algún sitio tuvo que aprender el talonmanista para llevárselo calentito con solo poner su bella cara. Una radical y gloriosa consumación del atraco al dinero de todos en época de crisis. Y beben, y beben, y vuelven a beber, los peces en el río y algunos detrás de las puertas.

Nuestro país tiene una amplísima nómina de personas nefastas. A casi todas les gana un tal Fernando VII, hijo del furor uterino de su madre y ascendiente no muy lejano de estos señores del trinque doble. Del de los talones bancarios y del alcohol de las botellas.

Todo lo que conoce hasta ahora es un manjar. Cobros multimillonarios por “informes” de 17 páginas, eventos que no se celebran, evasión sistemática a paraíso fiscales…

La Casa Real excluye al talonmanista de los actos oficiales, se tira el moco de la “presunción de inocencia” y dice que su conducta no ha sido “ejemplar”. Tendría narices que lo fuera o que lo pretendieran.
El mismo día en que alguien, de ingeniosa coña, atribuía una petición para que el habitual segundo de Mourinho, Aitor Karanka, diera la cara por el de “las gafas de sol”, Gestha, una asociación de técnicos del Ministerio de Hacienda denunciaba que los 10.400 millones de € recaudados este año por la Inspección suponían dejar “impune el 88,4 % de la evasión fiscal estimada”.

Y esta es la madre del borrego. Mientras los funcionarios de Cataluña tienen ya, a base recortes, el nivel de ingresos que tenían en 1997, las grandes fortunas, los banqueros, los talonmanistas y las Casas Reales de su p… madre nos roban a manos llenas. Ya no pueden robar más.

Por lo que, sin ningún respeto, me importa un carajo los discursos reales, Mourinho, Karanka, el Rey, su mensaje de Navidad.

Y la Navidad misma.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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3 respuestas a La Casa Real pide a Karanka que haga el discurso de Navidad

  1. maocordobes dijo:

    Solo se me ocurre decirte: ¡¡CHAPEAU, LUCAS !!

  2. raromerol dijo:

    Discrepo en que Fernando VIIº (que se sospecha hijo de uno u otro hermano Godoy, a los que se parecía, ambos miembros, destacados, de la Guardia de Corps de los reyes, amantes de sus Altezas Reales las Infantas, que su abnegada madre salvó de una desgracia quitándoles los amantes y casándolas de urgencia) sea ascendiente no muy lejano de Sus Majestades y Altezas Reales del trinque doble, porque parece que ni Isabel IIª era su hija (tuvo tres esposas, dos de ellas primas suyas, dos de ellas murieron de forma sospechosa, y, cuando ya estaba en las últimas, le nació una hija que en nada se parecía a él) ni Alfonso XIIIº parece hijo de su padre, Alfonso XIIº. Recordemos que, con la primera esposa, Mª de las Mercedes, no tuvo hijos, y con la segunda, Mª Cristina, sólo hijas, hasta que, tras su muerte por tuberculosis, según dijeron, se anunció que la reina regente estaba encinta. El hijo póstumo tenía más parecido a su madre que a su putañero y putativo padre. Parece poco probable que en los últimos estertores y fiebres de la enfermedad que fuese (¿sífilis?) tuviese arrestos para encargar un niño. Más aún considerando que el Presidente del Consejo de Ministros había enviado al muribundo rey al Palacio de El Pardo, prohibiendo a la reina que fuese a visitarlo, para evitar contagios. Se dice que en la Guardia Real había un miembro ¿destacado? que se parecía mucho al rey, en su cara. El rey lo llamó y se sorprendió del parecido. Le preguntó su procedencia y si su padre, es decir, el fallecido rey, había estado de caza, o de pesca, o de paso, por su pueblo. Negó tal hecho el interfecto y el rey volvió a insistir sobre si su madre, la del guardia real, había trabajado en palacio o para él, o vendido algo en él, o estuvo alguna vez en Madrid, a lo que el interrogado contestó que nunca, pero que su padre, el del interrogado, sí había estado en palacio, puesto que también fue guardia real.

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