¿Reforma o golpe de estado?


La derecha española vuelve a llevar a la sociedad civil al borde de la fractura social. La mal llamada reforma del mercado de trabajo es un arrasamiento completo y a conciencia de un conjunto de derechos de los trabajadores que hasta la dictadura tuvo en cuenta.

El pretexto, la coartada, es el altísimo nivel de desempleo, que esto es otro engaño, ya que parece muy evidente que alguien a quien no le importa legislar una normativa laboral cercana al esclavismo no le debe preocupar lo más mínimo que los parados sean cinco o diez millones.

Nunca tan pocos han robado tanto a tantos. Abaratamiento abusivo y abochornante del despido –el portavoz del PP, González Pons, juró y perjuro que nunca lo harían-, eliminación práctica de la negociación colectiva, capacidad de los empresarios de disponer de vida, hacienda y salarios de la totalidad de los trabajadores, abaratamiento masivo de los costes salariales.

Todo el conjunto de medidas colisiona frontalmente con numerosos preceptos y principios constitucionales, se lesionan, brutal y colectivamente, los derechos de millones de ciudadanos, se institucionaliza la arbitrariedad, la desigualdad social y se retroceden siglos en el derecho de gentes.

Y luego están las formas. El empacho, la arrogancia, la falta de información a las partes interesadas, la ausencia de un debate previo en sede parlamentaria, la mentira sostenida y fácilmente verificable de declaraciones y hechos. El Partido Popular no es que viva instalado en la mentira y el engaño. Es que son la mentira y el engaño mismo.

Hasta aquí los hechos, el brutal atentado –mucho peor en naturaleza y dimensiones que los 35 años de terrorismo de ETA- contra la ciudadanía desamparada que no es otra cosa que un golpe de estado, con alteración violenta de leyes y normativas seculares.

Doy, -mientras pueda disfrutar de la libertad de opinión de este medio, que me temo no será por mucho tiempo- una dimensión personal y emocional al asunto.

No se lo que me resta de vida, pero estoy totalmente seguro que al final de esta legislatura, de la siguiente, pasados lustros, decenios o tal vez siglos, estos delincuentes de lo social pagaran ante un tribunal popular sus crímenes.

No se me olvidan ni sus caras ni sus nombres: Aznar, Rajoy, De Guindos, Montoro, Soraya Sáenz de Santamaría, Fátima Bañez, Gallardón, Esperanza Aguirre… ¡mala peste os pudra en los infiernos!

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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7 respuestas a ¿Reforma o golpe de estado?

  1. Alberto dijo:

    Acabo de ver un documental sobre cómo los nazis esclavizaron a millones para fabricar armamento y he pensado en el diseño de un orden impuesto por los capitalistas que se encamina a la ausencia total de derechos de las personas, como hicieron áquellos que mostraba el film

  2. raromerol dijo:

    Algunas publicaciones periódicas achacaban al exjuez convicto Baltasar Garzón de dividir a España en dos. España ha estado dividida en dos, aunque no por la mitad, a partes iguales, desde el mismo momento en que una minoría decidió romper con el pasado, acabar con las tradiciones de corrupción, injusticias y meapilas, desde la Ilustración, y una gran mayoría se opuso a tal cambio, apoyando el oscurantismo, la ignorancia, el miedo, el terror, la servidumbre y el servilismo, la beatería, mantenida por los conservadores, a los que los liberales denominaban serviles, puesto que defendían dicha forma de trabajo forzoso. Así Mariano José De Larra y Sánchez de Castro escribió, poco antes de suicidarse: “Aquí yace media España, murió de la otra media”. O Antonio Machado Ruiz:

    “Ya hay un español que quiere
    vivir, y a vivir empieza,
    entre una España que muere
    y otra España que bosteza.
    Españolito que vienes
    al mundo, te guarde Dios:
    una de las dos Españas
    ha de helarte el corazón”

    En 1.858, 1.869, 1.871, 1.931, 1.936, 1.976,1.982 y 2.004 las tornas se cambiaron, y entonces fueron, presuntamente, los progresistas, quienes demostraron ser mayoritarios. En todos los casos, con ilusa magnanimidad, pretendieron superar las dos Españas, perdonar a los derrotados, a los que entonces eran minoritarios, concederles todo tipo de derechos, los mismos que les habían negado a los entonces victoriosos, mayoritarios, y amnistiarlos de sus crímenes. Y siempre obtuvieron el mismo resultado: guerras civiles, terrorismo, más crímenes, mermas de derechos y nueva derrota de los que pretendían que el país progresase, más expulsiones, venganzas, encarcelamientos, “desapariciones” y exilios. Y no aprendemos. Nadie ha dividido más a España en los tiempos recientes que el hundidor de prestigio, Popeye Rajoe, metido de nuevo en el armario por un matrimonio de conveniencias políticas, al estilo de “los suyos” y la Santa Madrasta Iglesia, propiciando la crispación parlamentaria y social, que, finalmente, gracias a la ineptitud de unos y la falta de visión de futuro de otros, le ha permitido la mayoría absolutista y el despotismo totalitario. Llega el momento de que los suyos, quienes le han encumbrado, la burguesía capitalista, los amos, los patronos, obtenga sus frutos aumentando hasta lo indecible la tasa de explotación de sus esclavos. Quiero decir de los trabajadores de su propiedad. Nos parecía que la deforma del mercado de trabajo propulsada por Rodríguez Zapatero, impuesta desde los traidores de su propio Partido, desde España y las poltronas de la Unión de Mercaderes Europedos, era lo más insufrible, lo más demencial, lo más expropiador, sin compensación, expediente expropiador ni justiprecio de la incautación de la legalidad vigente, de los derechos de los trabajadores. Para demostrar que era mentira los retrasados mentales votaron por Popeye Rajoe, para que “solucionase” la situación. Como solucionó el prestigio o el terrorismo. Al estilo de como Matas o Camps “solucionaron” la situación económica (la suya, la econosuya) en sus feudos.

    Quizás algunos no alcancen el alcance del exterminio de la mal llamada, propagandísticamente, por los ¿neo?liberales “ultractividad” de los Convenios Colectivos Sindicales. Se refieren a lo que está consagrado por los juristas y la jurisprudencia como carácter normativo de la negociación colectiva. Lo que pretenden los empresarios, y ahora que están los suyos en el poder totalitario no encuentran excusas para que no se imponga de inmediato, es poner una fecha de caducidad a dichos Convenios Colectivos Sindicales. Es como si las leyes tuviesen una fecha de caducidad, a partir de la cual desapareciesen, dejasen de producir efectos. Por ejemplo, la ley de abolición de la esclavitud o la servidumbre de la gleba. O de la reforma polítca y restauración de la democracia y el derecho al voto. Lo que se pretende es que, si la patronal sigue diciendo no a la revisión de los Convenios Colectivos Sindicales durante 2 años, dichos Convenios Colectivos Sindicales desaparecerían, quedarían anulados, se tendrían por nunca acordados, por inexistentes, como si nunca hubiesen existido. El retorno al franquismo de postguerra. Desaparecería la estructura salarial, las categorías profesionales y la distribución de la jornada de trabajo.

    Nos quedaríamos sin categorías profesionales, cobrando el salario mínimo profesional garantizado, que este Gobierno que nos hemos buscado, después de muchos años, ha decidido congelar !por primera vez desde 1.980! para este año, que permanezca “igual” (mermado con el encarecimiento de los precios, el incremento del Indice de Precios al Consumo) que el año anterior, 641 € al mes, que la negociación colectiva había conseguido que sólo afectase a 134.000 trabajadores fuera de Convenios Colectivos Sindicales, y obligados a trabajar a trabajar cuando al amo le apetezca, con la única limitación de la jornada máxima legal, rebajada por Felipe González hasta las 40 (¿no eran 38?) horas semanales de presencia efectiva en el puesto de trabajo (se descuenta el tiempo de desayuno, bocadillo u otros descansos intermedios) en cómputo medio anual, con posibilidad del empresaurio, según proyecta el Gobierno de los suyos, de cambiarnos dicha jornada de un día para otro, manteniendo un descanso interrumpido entre jornadas de 12 horas, salvo que encuentre una excusa para incumplir también dicha restricción, como deja abierta la posibilidad las últimas deformas del artículo 34 del Estatuto contra los Trabajadores.

    El mismo día de la proclama antiobrera un grupo de jóvenes salió a las calles para exponer su disconformidad con tamaña tropelía, obteniendo una brutal represión policial. Igual que hacía la dictadura egipcia en la Plaza de la Libertad, en árabe Midán Tajarir. El retorno a la época de Fraga revivido. El triunfo de tales métodos por el Gobierno conservador británico, que consiguió acallar las protestas desde entonces en sus islas les habrá marcado el camino. Y ahora, los que decían que era igual votar que no votar, que era mejor no votar (igual que decían los anarquistas en 1.933) votar en blanco o anular el voto indicando chistes en él, para que les diese vergüenza y nos devolviesen los derechos robados, que era mejor votar por Equo, por la travestida Rosa Díez tránsfuga del PSOE, o, directamente por el Partido Popular, que ellos lo iban a arreglar todo, inspirando (profundamente) confianza en la “solución final” (¿al estilo hitleriano?) que vengan a arreglarlo con manifestaciones callejeras (como decían los anarquistas en 1.934, con las consecuencias que aún seguimos padeciendo) o con protestas en Internet contra los que les dan igual las protestas callejeras (como demostraron con la ilegal implicación en la guerra de Irak) o informatizadas ¡Con lo fácil que hubiese sido votar inteligentemente en su momento! Y ahora, encima, les damos la mayoría totalitaria abolutista en la Junta de Andalucía, para que roben ellos. Izquierda Unida, según la encuestas, supuesto que no sean otro engaño, sigue siendo la tercera fuerza política, con sólo una expectativa de votos del 6 % ¿Es posible que la gente no se dé cuenta de cuál es la única alternativa posible, en estos momentos?

  3. Carmen dijo:

    No la gente no se da cuenta del alcance de lo que está sucediendo y sus consecuencias…….. estoy enferma total.

    • raromerol dijo:

      ¡Nada de enfermedad! La enfermedad no es solución para nada. Es absurdo interiorizar, volver contra uno mismo, las iras acumuladas. Lo productivo es lanzarlas contra los culpables de la situación. Es necesario continuar saludable para proseguir en el combate. Hay que tener la mente sana, el ánimo dispuesto y el cuerpo saludable y ejercitado. Como hacen todos los luchadores ¡Todo por la causa! Llevamos la razón y la Historia nos la terminará dando. Nuestra misión debe ser convencer de ello al mayor número de personas posible, para que podamos ver avances antes de que acaben con nosotros, con nuestro patrimonio, nuestros ahorros, nuestros salarios, nuestro trabajo, nuestra libertad, nuestra salud, nuestro ánimo, nuestra capacidad de resistencia, nuestra vida. En todo caso habrá merecido la pena intentarlo. Es por una buena causa.

  4. Manuel Balsera dijo:

    La gente se tiene que movilizar. No pueden agredirnos tan impunemente y quedarnos sin hacer nada. Ni en los últimos años de Franco se retrocedió tanto en Derechos laborales. Al revés, entoces éramos fuertes y conquistábamos lo que hoy nos quitan…vivir para ver.

  5. Lo que no entiendo es que el pueblo, para empezar, no pone ante Juzgados los hechos que rozan la inconstitucionalidad. Yo no sé hacerlo, sólo soy pueblo, pueblo, pero entre nosotros hay abogados y otras personas ilustradas que sí saben y podrían hacerlo. Los que somos pueblo, pueblo, que sabemos que nos toman el pelo, que sabemos, que se pasan la Ley por el forro y que sabemos leer y escribir, sí somos capaces de leer una demanda y sabemos si estamos dispuestos a firmarla como parte demandante o no. ¿Que no nos harán caso? Hombre es lo lógico, pues si han inhabilitado a Garzón de esta manera tan burda, desdeñosa y “nosotros hacemos lo que nos sale de los huevos”, más nosotros, pero entonces que no se quejen de las huelgas salvajes o no salvajes, ellos se lo han buscado. Nosotros habremos empezado el expediente por el principio: presentar una demanda, La continuación del expediente depende de que ellos también pertenezcan al homo sapiens sapiens o pertenezcan al homo burrus burrus.

    • raromerol dijo:

      Deberías saber que ya se ha intentado en otras ocasiones y siempre se ha obtenido el pronunciamiento de que el poder legislativo puede hacer lo que le de la gana (con los trabajadores, no con el aborto, con los matrimonios o los Estatutos de Autonomía) que para eso es el poder legislativo y hace lo que le da la gana, te lo da y te lo quita, como al Santo Hob. Pero que nadie se atreva (“vade retro”) a quitarle “lo suyo” a la bruguesía, a incautarle sus propiedades o “sus” derechos, a investigar sus crímenes terroristas franquistas o corrupciones institucionales al por mayor, porque entonces estás en contra de la Ley y sus valedores, los tribunales del Partido Popular. Cuando los medios de desinformación masiva atacaron masivamente a Garzón éste pidió el amparo al Consejo General del Poder Judicial del Partido Popular, que le contestó que la libertad de expresión, de ellos, era un derecho constitucional de grado supremo. Pero ahora el pobrecillo Tirubnal Supremo sí pide el ampara para él y sus tropelías. Decía el titular de una publicación periódica, de ellos, “El justiciero ajusticiado”. Pensé que representaba descarnadamente la situación. Aunque, en realidad, a lo que han ajusticiado es a la propia Justicia.

      Debes saber que el Estado es el conjunto de instrumentos represivos por el que la clase dominante se impone y mantiene su poder sobre y contra la clase dominada. En tal situación he leido a un internauta que escribía que debemos expulsar al PSOE de las manifestaciones contra la bellaca “reforma” del mercado de esclavos ¡Como si estuviésemos en condiciones de estar espulgando! ¡En lugar de unir cualquier coalición posible a lo más inmediato. Como escribía en esta misma página, hace un mes, una serie de comentaristas: que lo mejor es votar al Partido Popular para que desalojen del poder al PSOE, que después, sólo nos quedaría desalojar del poder al Partido Popular. Que contra Franco vivíamos mejor. Normalmente esto lo dicen los que no han vivido contra Franco y se creen los cuentos. Pues ya tenemos lo que puede esperarse de la extrema derecha: una reforma del mercado de esclavos peor, siempre a peor, de la que ha habido nunca. La operata, la opera buffa, del Gobierno, se ha trastocado en tragedia. Y ya hay encarcelados, víctimas de la represión, por haberse manifestado en contra de la misma. Mientras los suyos, sus corruptos, son absueltos de toda culpa. Ayudémosles a que sigan acabando con nosotros, esclavizándonos.

      Posiblemente muchos argentinos considerasen que debían apoyar a los militares para acabar con la corrupción “justicialistas” peronistas, y que, entonces, “sólo” les quedaría desalojar del poder a los militares ¡Unos iluminados! Esto ocurre cuando el visceralismo y las simplezas obnubilan, ofuscan, el entendimiento. Lo que debemos hacer es tomar directamente el poder. Y para ello necesitaremos taparnos la nariz y aunar todas las colaboraciones psoibles. En tales circunstancias disquisiciones como que se abstuvieron en Extremadura o que están dispuestos a pactar con el PSOE (no todos) parecen absolutas niñerías por parte de inmaduros, ante el enemigo al que nos enfrentamos, al que los retrasados mentales le han dado todo el poder, todos los poderes, totalitariamente.

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