La calle es nuestra. No habrá paz para los malvados


Un análisis de los acontecimientos desarrollados entre el fin de semana pasado y los días transcurridos de esta da motivos para el optimismo social.

Los días 17, 18 y 20 de febrero la policía cargó brutalmente contra niños y adolescentes, manifestantes en Valencia. El planteamiento respondía a la arrogancia bravucona del Partido Popular y de dirigentes como el opus deísta ministro de Interior, Jorge Fernández, y algunos eximios miembros de esta caterva azul, como la subdelegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes.

En su innata chulería llegaron a afirmar que bajo su mandato el 15 M no se habría producido, con ese argumentario sobre la calle y su propiedad, heredado de Fraga y otras hierbas, que recitan con tanta fidelidad como el catecismo de Ripalda.

Pero la respuesta social les superó y, de pronto, se vieron con miles de manifestantes, enardecidos e indignados en las calles de todo el país y quedaron atrapados entre su chulería y su miedo. El martes 21, si no llegan a envainársela, y dejan sin presencia policial y sin apenas control a cientos de manifestaciones en todo el territorio, -mucho más “graves” y con menos preaviso que las iniciales de Valencia- se les arma una auténtica revolución social.

Y todo lo sucedido nos da pistas. En primer lugar hay capacidad para articular una respuesta social contundente ante los desmanes del peperismo, crecido por el aparente respaldo de un electorado, ocupado en castigar los también desmanes del otro elemento del bipartido. Y en segundo lugar constatar el miedo acerbo que el PP le tiene a la calle y a las manifestaciones. Una demostración de cobardía inherente a su condición cuando se rebasan las barreras de sus lacayos con porra y gases lacrimógenos. Recurren a prácticas fascistas, pero con bajeza moral, y cantan la gallina en cuanto una multitud, armada con libros e ideas, les demuestras que son muchos más que cuando los obispos ultramontanos los convocaban a ellos –con bocadillo y autobús pagado- en su cruzadas contra el aborto, la asignatura de educación para la ciudadanía y el matrimonio gay.

En el ojo de la lumbre de este febrero, le hemos ganado una primera batalla al terrorismo gubernamental. Ahora, en su loca huida hacia el caos, anuncian 30.000 millones de recortes para cuadrar los objetivos que le impone la troika del capitalismo europeo andante. Y otra vez habrá que salir a la calle y esta vez para demostrarles la diferencia entre un libro y una porra, entre la razón y la ignominia y entre la democracia real y el fascismo de esta autoridad del bolso regalado, refugiada en el BOE.

No hay más que ver la diferencia de trato de cuando legislan para los banqueros o para los trabajadores. Para unos todo son “recomendaciones”, amables sugerencias, para otros, decretazo y tente tieso.

La calle es nuestra. No habrá paz para los malvados.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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4 respuestas a La calle es nuestra. No habrá paz para los malvados

  1. Estimado Lucas:

    A tenor de una noticia de la que se ha hecho eco un compañero, en la que se informa de la compra por parte de ‘Interior’ de instrumentos represivos para la Guardia Civil y que confirma claramente la percepción que tú tienes de que el PP-Gobierno teme a la reacción popular, he ‘colgado’ en el blog al que estoy vinculado el siguiente comentario.

    Como verás, admirado amigo, los años y la experiencia nos llevan a ver los acontecimientos con muy similar apreciación. Desgraciadamente, tal vez yo sea algo más pesimista o menos optimista, como prefieras y vea fantasmas donde no los hay, pero…..

    Contando con tu anuencia, voy a sugerir a mis compañeros un enlace permanente a tu blog

    http://insurgenteseinsumisos.blogspot.com/

  2. Veo que el comentario al que hago referencia ha desaparecido, supongo por el hecho de haberlo colocado entre vectores.

    Lo incluyo a continuación sin ellos.

    Estimado Lucas:

    A tenor de una noticia de la que se ha hecho eco un compañero, en la que se informa de la compra por parte de ‘Interior’ de instrumentos represivos para la Guardia Civil y que confirma claramente la percepción que tú tienes de que el PP-Gobierno teme a la reacción popular, he ‘colgado’ en el blog al que estoy vinculado el siguiente comentario:

    Si el gobierno decide ‘sacar’ a la G.C. como se deduce de la noticia, el asunto es más grave de lo que pueda parecer pues no olvidemos que es un Cuerpo Militar (facultado ‘legalmente’ para el uso de armas letales desde el momento que sale de sus cuarteles) del que incluso el franquismo hizo uso limitado en el aspecto represivo de masas pues ello deterioraba mucho la imagen de España en el exterior. Es el penúltimo eslabón de la cadena represiva al que ya solo le sigue el ejército mercenario del que se han dotado.

    Está claro que esta gente del gobierno-PP pretenden llegar muy lejos en cuanto a medidas de recorte social, no solo en el aspecto económico, y que son conscientes de que la Policía Nacional se va a ver desbordada. (Hasta aquí mi entrada en http;//insurgenteseinsumisos.blogspot.com)

    Como verás, admirado amigo, los años y la experiencia nos llevan a ver los acontecimientos con muy similar apreciación. Desgraciadamente, tal vez yo sea algo más pesimista o menos optimista, como prefieras y vea fantasmas donde no los hay, pero…..

    Contando con tu anuencia, voy a sugerir a mis compañeros un enlace permanente a tu blog

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    • raromerol dijo:

      Yo también veo fantasmas. Y fantasmones. Por eso insistía, insisto, tanto, en el uso racional e inteligente del derecho al voto. En no desperdiciar votos. Porque conseguir en la calle lo que no se consigue en las urnas, de modo mucho más fácil, no es tan automático como chasquear los dedos. Para que dé resultado hace falta tener un Gobierno sensible al uso callejero y, más aún, al arma más eficaz de la clase trabajadora. La que promulgaba Róza Luksemburg, la que derrotó la insurrección del General Sanjurjo (la “sanjurjada”, en imitación a la “sanjuanada”, la Noche de San Juan de 1.926, contra la dictadura de Primo de Rivera) contra la IIª República y que tanto temían los sediciosos del General Mola, por lo que se dedicaron a asesinar masiva y terroristamente a sindicalistas, para que no pudiesen abortar el golpe de Estado que, al fracasar, degeneró en una cruelísima y prolongada guerra más internacional que (in)civil: la huelga general indefinida.

      La Guardia Civil es un Cuerpo paramilitar, un ejército entrenado para aplastar cualquier insumisión civil. Cualquier resistencia a la voluntad del ejército, como se demostró en dicha guerra incivilizada, impune. Internacionalmente se ha insistido durante decenios que debíamos disolverla o independizarla del ejército. Hasta que se ha constatado su utilidad, para ellos, como en Kosovo, para actuar donde no existe una clara separación en Frentes, en bandos geográficamente separados, sino entremezclados. Ahora, los mismos que exigían su disolución, lampan por que se la “prestemos” para sus invasiones imperialistas. La doble moral consuetudianaria. Como cuando pedían la disolución de los paramilitares colombianos y hoy elogian sus triunfos terroristas sobre la rebeldía, a la que tachan de terrorista. Como siempre al revés, como cuando los franquistas “juzgaban” por insurrección militar a los que defendían al Gobierno legítimo y constitucional, después de haberlos torturado y asesinado, en su mayoría, frente a los militares insurrectos, déspotas, terroristas, sediciosos. O cuando establecían que los aeropuertos civiles debían estar separados de los militares, y hoy en casi todo el mundo son conjuntos. O cuando hicieron propaganda contra Japón, acusándolo, fálsamente, de haber iniciado una guerra no declarada (hicieron hacer antesala a su embajador hasta que se confirmó el ataque que ya conocían, al haber intercentado y descodificado sus mensajes) para, después de ello, no haber vuelto a declarar ninguna otra guerra, invasión, que han perpetrado.

      O como cuando declararon una guerra contra el terrorismo para hacer terrorismo, después de haber derribado aviones de pasajeros venezolanos en vuelo a Cuba, apoyar a los talibán vendiéndoles cohetes “Aguijón” (en inglés “Sting”) a cambio de opio que después la C.I.A. vendía en Estados Unidos, para que derribasen aviones de pasajeros soviéticos. O cuando mantienen encarcelados a agentes secretos cubanos por descubrir campos de entrenamientos de terroristas anticubanos, acusados de espiar “secretos de Estado”, reconociendo que es el Estado, Estados Unidos, el que secretamente apoya dicho terrorismo. O asesinar terroristamente a los que decretan sus enemigos, después de haberlos considerado sus amigos y aliados. Como Os ama Bin Ladin (¿”el hijo del Latino”, de ascendencia andalusí?) o los técnicos de instalaciones enriquecedoras de isótopos radioactivos en Irán, lo que se considera una actividad lícita en sus países aliados. Entre el material que han corrido a contratar para la Guardia Civil, en plena época de restricciones, pero en cuanto han comenzado las protestas callejeras, hay 50.000 fusiles de asalto (sí: fusiles de asalto, para tomar las trincheras, las barricadas, las casas del enemigo, como hicieron los legionarios contra Triana, la calle Feria o la Plaza del Conde del Pumarejo, en Sevilla, durante la semana que duró la “campaña” contra mi ciudad) y no recuerdo cuando botes de gas lacrimógeno.

      ¿Saben lo que es, en términos militares, gas lacrimógeno? Es gas mostaza rebajado. Uno de los gases venenosos que se emplearon durante la Iª Guerra Mundial. Impedía la visión, por lo que no se podían disparar las armas. Quemaba la piel, obligando a rascarse, impiendo la posible defensa. Quemaba los pulmones, produciendo tos convulsa y la muerte por encharcamiento bronquiólico. Para reconocimiento de los soldados analfabetos las cajas que lo contenían se pintaban con una cruz amarilla, ya que sus requerimientos de conservación son distintos. Por ejemplo, no debe darle calor. Los gases a base de cloro, que también era cegador, antes que mortal, e incendiario, con una cruz verde, ya que no debe darles el sol. Los a base de fósforo, también incendiario, con una cruz blanca, ya que no deben entrar en contacto con el agua. Felipe González Márquez le vendió proyectiles con gas mostaza a Saddam Jusseín, por orden de Reagan(lo) a través del dictator Pinochet, para enmascarar la operación. Este lo utilizó contra el ejército iraní, forzándolo a negociar con Estados Unidos, que era el objetivo deseado. Pero también contra los kurdos irakíes, que, aprovechando dicha larga guerra, se habían rebelado contra Irak. Así se demostró en las carcasas de las ojivas encontradas en dichas ciudades, en medio de los cuerpos quemados por el gas picante, irritante, con instrucciones en español “militar”, fabricadas en Avila ¿Por la empresa del actual Ministro de Defensa, el que ahora ha encargado los fusiles y el gas lacrimógeno/mostaza para la Guardia Civil?

      Por dichos crímenes de guerra fue ahorcado el idiota de Saddam Jusseín, como “demonio”, para que fuese al infierno (así le insultaron durante la ejecución de la sentencia, grabada en video con teléfonos móviles y exhibida internacionalmente) aunque en España siguen considerándose amnistiados nuestros criminales de guerra, y condenado por prevaricación, por considerar que hacía injusticia conscientemente, el juez que pretendió hacer justicia con las víctimas del terrorismo contra los demócratas, a los que no se les otorga el derecho a percibir justicia. Se puede considerar que no es lo mismo el gas mostaza puro, mortífero, que el rebajado gas lacrimógeno. Así es para la mayoría de las personas. Pero para los niños, los ancianos, los alérgicos o los bronquíticos, crónicos o epidémicos, puede llegar a ser igualmente mortífero.

  3. Carmen dijo:

    Cierto la calle es nuestra y así debe seguir, vengo de una manifestación en Alicante éramos muchos, según la organización 60.000 y seguiremos saliendo a la calle. Saludos

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