La caña de las Españas


Mis lecturas y convicciones filosófico-políticas no desterraron en mí el chauvinismo natal. Amo a mi tierra andaluza y cordobesa y me conmueven sus identidades, sus fiestas, sus paisajes, sus aromas y hasta sus luces.

Será un defecto, pero no me ocurre lo mismo con la llamada españolidad y veo a ese ente, oficial e inflamado llamado “España”, como algo lejano, imperial y difuminado, diluido entre soflamas retrógradas o patrioteras con mucha cárcel y hambre detrás.

Le tengo auténtica aversión a los niñatos con banderita bicolor en el reloj, a los horteras gordos con la camiseta de la selección nacional de fútbol o a los simplemente fachas, cantando himnos de los tiempos de Pemán con el aguilucho imperial en el escudo.

Todo esto viene a cuento, porque, como sacado del túnel del tiempo, vivimos en estos días un revival de los tiempos del sátrapa gallego. Los líderes y lideresas de un determinado partido político o revanchistas de derechas de toda la vida, oponen a la mínima capacidad de respuesta del pueblo y los trabajadores, atracados en sus derechos en el BOE con la coartada de la crisis y el paro, una rancia respuesta patriotera, falaz, falsa y carcamalisticamente reaccionaria que anda soplándonos las narices.

Ver desplegada esta carcundia en telediarios y panfletos escritos, a los que sólo de manera muy humorística se le puede llamar “prensa”, produce reacciones encontradas. De un lado vemos como le pica su sarna y que algo más importante de lo que manifestantes o huelguistas creemos está trascendiendo. Puede ser que una cosa muy importante que se produce en determinado lóbulo del cerebro –llamado miedo- esté enalteciendo la aparente sordidez de estos días de ladrón y chorizo.

Y de otro, comprobar la enajenación de esta camada, de dos ideas, una masa y un vacío, que andan pasos de cangrejo en la historia y en el tiempo. Ahora mismo van por 1912, cuando se instauró en su paña de la caña la jornada legal de ocho horas, que ya quieren aumentar. Y si hay algún aspaviento mas del mercado de longanizas nos pueden llevar, tranquilamente y con muchas banderas, a los tiempos de Don Pelayo.

¡Santiago y cierra España, Mariano!

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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Una respuesta a La caña de las Españas

  1. Cuando Las Españas, las cañas eran lanzas. Véase el cuadro de Velázquez también conocido como “La rendición de Breda”.
    Hoy España no existe.
    Hay una cosa que se llama Reino de España, otras veces “El Pais”, en ocasiones “El Estado”, también “El estado de las autonomías”, en fin diversos conceptos.
    Por eso, tal vez, este sea el único comentario efectuado. Como se van a hacer comentarios sobre una cosa que no existe.
    Mi amigo Romerol, cuando lea esto, a lo mejor dice una cosita.
    Viva Córdoba. Córdoba si existe.

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