Los eficaces gestores de este país


Durante tres décadas han vivido del cuento. Cada administración que se preciara, ministerio, ayuntamiento o empresa del ladrillo pujante tenía a algún “eficaz” gestor contratado por curriculum. Iban por la vida con Rolex de oro en la pulsera, conducían BMV y bailaban, con cara de tonto, en la discoteca. Cobraban una pasta y tenían siempre un doble fondo, uno en la bragueta y otro en la cartera.

¡Y como han gestionado el país, las empresas y la economía! Los ayuntamientos –de cualquier signo- deben hasta de callarse, las autonomías no pagan ni las aspirinas, las cajas de ahorro son muertos vivientes, las constructoras e inmobiliarias han llevado al paro a cinco millones y una burbuja y hasta los clubes de fútbol tienen mas trampas que un pajaritero.

Y casi todos han estado gestionado por un lumbreras con cuello de pajarita y hombreras en la chaqueta de Yusti que se cambiaba del chalet adosado al apartamento de su amante en La Manga.

A los albañiles, fontaneros o electricistas se les ha pagado por trabajo realizado, a estos no, a estos se les ha pagado por lo que se han endeudado y por lo que se han rascado la espalda.

No hubiera estado de más que para ayudar al personal, Yale, Oxford y el Trinity Collage hubieran emitido sus masters de “inutilidad absoluta”, y no se yo si entre Aznar, Javier Solana, De Guindos y el cura Castillejo hubieran dejado espacio para algún otro, pero con méritos, haylos.

Y es que hemos vivido en una filosofía de la apariencia. Un señorito que cuidaba su camisa, su perfume, su raqueta, su coche y sus vacaciones, debía de ser alguien importante, aunque tuviera, como era el caso, menos inteligencia que una avispa.

Este es un país de desgraciados. Ahora han caído en gracia electorera otros “eficaces” gestores, que en tres meses han arrasado los derechos, el contrato social y la existencia de cuarenta millones de personas y andan por ahí, dando mítines, mientras ellos y sus consortes coleccionan puestos en los consejos de administración y les crece la cartera tanto como la nariz pinochera.

El fuego ha alcanzado a la ceniza. Descansemos en paz.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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