El viento que se llevó a las Cajas de Ahorro


En la mayor impunidad, en la más completa indiferencia gubernamental, en la más absoluta y generalizada corrupción, un viento de falsa crisis ha acabado (casi) con las cajas de ahorro.

Nuestro sistema bancario se articulaba en un determinado modelo en el que las cajas de ahorro representaban y capitalizaban el ahorro popular frente a la banca inversora y en muchas ocasiones especulativa.

La llamada crisis-estafa del capitalismo mundial se ha llevado por delante la mayoría de las cajas de ahorro con la desmesura de Bankia a la cabeza.

Esta aproximación del ahorro a los ciudadanos obvió sus orígenes y significado y se convirtió en una fuente de financiación para especuladores locales, el culto a la personalidad, al amiguismo o el enchufe descarado de inútiles y paniaguados.

En Córdoba, pongamos por el caso, era el refugio de la Iglesia reaccionaria y milagrera, el cortijo del Cura Langostino y su infinita egolatría, pero en Málaga, Unicaja repetía el esquema con Medel y el medelismo, y el Monte de Sevilla y Huelva, y la Caja de Castilla La Mancha, y la CAM…

Algunos partidos políticos, -unos muchísimo más que otros- han metido “el cazo” a conciencia. Han utilizado las cajas para no pagar sus muchas deudas de funcionamiento y campañas electoreras, para situar privilegiadamente a sus ineptos favoritos y, ahora, toda la ciudadanía, empobrecida y víctimas de las políticas neoliberales, paga el generalizado desmadre.

Este es el país de las paradojas. Donde “robar” dos garrafas de aceites y tres paquetes de arroz en un supermercado puede ser un terrible delito y no merecer ni comentario la desaparición de medio centenar de cajas y sus decenas de miles de millones de euros. La desvergüenza absoluta instalada en el poder y en las mentes.

La diferencia está en quien es el autor material de los robos. El oficio de mercaderes y sus acólitos ven delito, detención y cárcel en una cosa y olvidan, permiten, amnistían e indultan en otras.

En este altar de la mentira, un viento arrasador se ha llevado a las Cajas de Ahorro y nos ha dejado, entre los vivos, a sus sacrílegos sacerdotes.

Y lo malo es que no sabemos qué hacer con ellos. Rato, y es sólo un ejemplo, puede pasar de estar penando a pan y agua toda su vida a hacerlo santo. San Rodrigo del PP.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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6 respuestas a El viento que se llevó a las Cajas de Ahorro

  1. raromerol dijo:

    No han acabado con casi todas las Cajas de Ahorros: han acabado absolútamente con todo el concepto en sí mismo de ahorro popular y financiación a la ciudadanía gestionada a través de las administraciones pública, con la participación y dirección de destacados teóricos de las finanzas, encaminadas a la consecución de fines y obras sociales. Se te olvido hacer hincapié en que la principalmente obcecada en acabar era la Banca, que no podía soportar semejantes competidores, buscaba el monopolio u oligopolio, que, al fin, ayudada por la depresión económica que padecemos y con la colaboración de Fernández Ordóñez y “algunos” otros, ha conseguido acabar con ellas, antes que ellas acabasen con la Banca, comprasen a todos los Bancos del país. Odiaban que no tuviesen obligación de repartir beneficios, la injerencia de las administraciones públicas, un recuerdo permanente de que entidades financieras públicas son posibles, útiles y necesarias, y que los clientes, pequeños deudores y acreedores de las Entidades Financieras, deben tener derecho a participar en sus órganos de control, a definir sus políticas sociales, empresariales, nombrando representantes en los mismos. Es completamente lógico que las odiasen, que estableciesen contra ellas una inmensa y prolongada cruzada, hasta conseguir su exterminio. Han tenido la inestimable ayuda del Partido Popular, participante mayoritario en los Consejos de Administración de las más quebradas de todas, como la madrileña y las valencianas. Y, a través de sus alcaldes y munícipes, mediante empresas inmobiliarias, con orondos negocios basados en modificaciones de planes generales de ordenación urbanísticas, limitatorios para unos pero abiertos -el dinero casi todo lo abre, de par en par, hasta la bola- para una selecta minoría.

    Es cierto que muchos han sido los pringados, los silenciados, unos más que otros, pero la reflexión que hay que hacer es que lo tóxico, lo venenoso, es el sistema. El capitalismo es lo que corrompe. Es en sí mismo un sistema corrupto y corrompedor, capaz de comprar y corromper cuerpos y almas, prostituirlo todo, hasta la Iglesia Católica, si es que no estaba prostituida desde tiempos del césaro-papismo. Si no hubiese posibilidad de propiedad y gestión privada de los medios de producción -el capital- si tuviese que ser toda pública, sería imposible corromper, comprar, a cualquier precio. Puesto que lo único que “justifica” la “inversión” en la corrupción son las ganancias del capital. Si el capital es de propiedad y gestión pública, las ganancias también lo serían, y la corrupción no daría dividendos. Al menos como en la República del Pueblo de China, que mantienen la propiedad pública del suelo, lo que hace (casi) imposible la especulación inmobiliaria. Si en España hubiésemos tenido un sistema parecido ni Cajas de Ahorros ni Bancos hubiesen caminado hacia la quiebra.

    A mí me parece que el Monte Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla (posteriormente de Huelva y Sevilla) estuvo mucho mejor gestionado que la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla, que, además, en su afán de crecimiento, con la designación del PSOE de dirigir una futura (ahora se nos antoja ilusoria) única Caja de Ahorros de Andalucía, por encima de los derechistas intereses malagueños, que habían tomado la iniciativa unificadora y del crecimiento, debió engullir a la Caja de Ahorros de Jerez, quedándose con toda la mierda acumulada por la familia Ruiz Mateos, desde tiempos de Don Zoilo, el sector vitivinícola de capa caída, conforme el gusto inglés de los vinos secos y de alta graduación cambió, sus sedes londinenses y sus propias inversiones mejicanas y californianas acabaron con su mercado exterior, y Pacheco y sus líos, por su composición política, ya que la proporción de Izquierda Unida era mayor, era más propicia a sucumbir a los dictados de la Junta de Andalucía. A mi entender lo que ha acabado con la Caja de Ahorros San Fernando y, por ella, con Cajasol, ha sido la nefasta operación Tablada, cortada en seco por Izquierda Unida desde un gobierno municipal de coalición, lo que no podía haberse hecho de ningún otro modo, ni desde el testimonialismo opositor ni, mucho menos, mediante acuerdos puntuales con el Partido Popular, que siempre apoyó dicha operación especuladora. Pero el pueblo votante, ni ve, ni se entera, ni aprecia tales hechos, constatados, lo que deja en evidencia los límites de la democracia y lo que podemos esperar hasta que no se consigua “el hombre nuevo”, como teorizaba Karl Marx, como canta “La Internacional”: un hombre, ciudadano del mundo, trabajador culturizado, orgulloso y consciente de ser trabajador, de sus derechos, de cómo el mundo depende del trabajo que él realice, desprovisto de los estigmas de nacionalismos y religiones, capaz de pensar y actuar por sí mismo.

    Rodrigo Rato, para mí un ladrón, desprovisto de cualquier santidad, habrá dimitido como Presidente de Bankia, pero no olvidemos que no ha dimitido como Presidente de la Caja de Ahorros de Madrid, propietaria del 52% de las acciones de Bankia, a través de la cual lo controla. Es como si agradeciésemos al juez Dívar, que no tiene conciencia de ser un delincuente, que, a pesar de todo la moral, católica y cristiana que le suponen, no es capaz de distinguir el bien del mal, que utilizar dinero público, sacado de mis impuestos, para sus juergas privadas, es delito y pecado, sea lo que sea lo que prescriban los reglamentos aprobados por ellos y ellos, los morales pepero-populistas y su “moralidad”, que será muy cristiana, pero absolutamente desprovista de ética, por haber renunciado a exigir 208.000 euros de indemnización, cuando es el requisito para poder cobrar, desde ya, la jubilación por las presidencias del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial pepero-populistas, que es de ¡120.000 € al año de nada! ¿Lo comprenden ahora? Hace un par de días leí un reportaje digital sobre la detención de miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores por “ocupar” una oficina bancaria, sin quedarse a vivir en ella ni nada, sin llevarse nada de ella, sólo por estar en el patio de operaciones como si fuesen a retirar sus ahorros, supuesto que lo tuviesen. Un rabioso comentarista se quejaba de que los hubiesen dejado en libertad a las pocas horas, pretendiendo la aplicación de la “ley” del juez Lynch, que ahorcó a numerosos contrarrevolucionarios, partidarios de la lealtad al Imperio Británico, después que un jurado popular los hubiese absuelto, o la cadena perpetua sin haber sido sentenciados en juicio, alegando que “todos debemos ser iguales ante la Ley” ¿De Lynch? Por lo visto no había oido hablar de Hurtangaringes, Camps o Correas. O, si lo había oído, no lo recordaba, no le prestó atención, no le intersaba.

    Pues resulta que el Ayuntamiento de Sevilla, por orden de un juez de los suyos, a demanda pepero-populista, está demoliendo una biblioteca de la Universidad, diseño de una arquitecta de fama mundial, ganadora de múltiples y prestigiosos premios internacionales de arquitectura, aunque a mí el diseno, ni me gustaba, ni me parecía funcional, aprovechador del espacio, que es un bien escaso ¿Coste de la construcción y demolición? 4.000.000 de €. Con cargo a las arcas públicas, a mis impuestos. Así ahorra el PP y su propaganda electoralista. No sabemos cuántos millones habrá costado a Sevilla la denunica pepero-populista a la UNESCO contra la Torre Pelli de Cajasol-La Caixa, que, al final, ha resultado inmune “gracias a la intervención del Ayuntamiento pepero-populista de Sevilla”. Así se ven las gestiones, propagandísticas, electoralistas (como cuando decían que iban a acabar con el ferrocarril suburbano metropolitano, los tranvías, los carriles de bicicletas, y ahora quieren ampliarlos todos, o que iban a traer los dineros a espuertas a Andalucía, y ahora, después de haber perdido, recortan de todo, salvo los precios y los impuestos) propagandísticas. Fátima Báñez, la Ministra de Trabajo que no se ha estrenado nunca como trabajadora, ha decidio subcontratar la remisión de las historias de cotizaciones a la Seguridad Social a una empresa privada ¿de escrúpulos? ¿mediante alguna comisión, casualmente? que, hasta ahora, hacían los funcionarios públicos que dicen que sobran a espuertas. Hasta un 40% según un “periodista” de “El Mundo” insufrible ¿Coste de la “operación”? 4.700.000 € de nada. Así ahorra el PP.

    Juan Torres, catedrático de Economía, autor bastante prolífico, muchos de sus libros en colaboración con Alberto Garzón, quincemero y portavoz segundo, creo recordar, de Izquierda Unida en el Parlamento, ha hecho cálculos de que las empresas eléctricas, en cuyos Consejos de Administración se sentaban sus reales culos Cocoliso De la Calzada, antes de caerse De Guindos como fistro de Economía (¿no es eso tráfico de influencias, no debería haber incompatibilidad?) y continúa asentándolo Angelito Aceves, nos roban diariamente por valor de 430.000 carritos de supermercado, rellenos con alimentos por valor de 300 €, diarios, pero suministrados durante un año completo. Y la marquesa consorte de Salva sea la Tierra ¿de los suyos? no defiende al pueblo para nada denunciando tal robo. Y eso que muchas mujeres van a comprar a los supermercados. Para ella el problema más grave del pueblo español es el ruído. Debemos recordar que ella vive en el Patio de Banderas del Alcázar de Sevilla, que compró, en una operación (financiada por la que hoy es segunda Entidad Financiera del país) de dudosa y opinable legalidad, dado que debía tratarse de un bien público, al estar insertado en un conjunto histórico-monumental, cuando fue derrotada como alcaldesa de Sevilla, pero que seguía siendo concejala. Que frente a su casa están excavando una yacimiento arqueológico recientemente descubierto, en el lienzo de la murala romana, que, inicialmente, se pensó que era un segundo palacio-cuartel pretoriano, algo sin precedentes, ya que existía otro al Norte, en La Trinidad, cerca de la carretera de Carmona-Córdoba, donde fueron torturadas y asesinadas las santas Justas y Rufinas, auténticas patronas de Sevilla, y no San Jorge ¿matamoros, sustituyendo el dragón por saharracenos? y la Virgen de los Reyes, como modificaron posteriormente, hoy descartado. Y que en todos sus aledaños la corporación munícipe tiene prohibidas las botellonas.

  2. raromerol dijo:

    Con mis líos mentales antes no dejé claro que intentaba explicar que, al ser mayor la proporción de representantes de Izquierda Unida en el Monte de Piedad de Sevilla, y menor la pepero-poplista, cuando conseguían confluencia de intereses con éstos, podían oponerse a los intentos especulativos apoyados por el PSOE, algo imposible en la Caja San Fernando cuando, bien el PSOE o, pero aún, los pepero-populistas, conseguían mayoría absolutista. Sobre el tema de Bankia, recordarán ustedes que la empresa que lo auditó fue Deloitte. Dos veces. Y ambas dio por buena la contabilización. Al parecer, sólo un tercer informe, cuando Rato ya había dicho que pensaba cambiar de auditoría, y los blanaces ya habían sido aprobados por la Asamblea General de socios, descubrió el inmenso “agujero”. Esta empresa ha ganado un concurso del gobierno catalán para la implantación de nuevas tecnologías informáticas y de la comunicación. Dicha empresa auditora poseía la planta 26ª del Edificio Windsor de Madrid. Parece que fue en uno de sus despachos, al último en el que hubo registrado personal autorizado “trabajando” (se dice que hubo también “vigilantes” o “inspectores” cuyo registro de entrada o salida no quedó constancia, y se vieron “sombras” moverse tras los cristales, una vez indenciado el edificio, que “oficialmente” se achacan a reflejos en las cristaleras del Edificio Azca, una de las sedes centrales del BBVA, que está enfrente: una difícil fantasmagonía) y en cuya papelera parece que comenzó el fuego. En dichas oficinas se guardaba la auditoría de la anterior empresa de Francisco González, entonces ya nombrado Presidente del BBV por Asnal, cuya documentación reclamaba un juzgado anitcorrupción, debido a la querella por quiebra fraudulenta, falsedad contable o de valoración, creo recordar, por su anterior empresa, que había vendido, y que, lógicamente, desapareció en el incendio, por lo que fue absuelto.

    Pues bien, Deloitte, la ahora triunfante en las tecnologías, tardó varios días en reponar su página Web, lo que no parece un buen antecedente como capacidad regeneradora frente a catástrofes. Hace 5 años pronosticó que Internet no llegaría a final del mismo, puesto que carecía de capacidad sufiente para absorber su crecimiento exponencial y colapsaría. Hace un año fichó a David Madi, antiguo secretario de comunicación de Convergencia Democráctica de Cataluña y ¿antigua? mano derecha de Aurturo Más ¿corrupto? como socio consultor a tiempo parcial ¿Habrá influido eso en el triunfo concursal? ¡No seamos mal pensados! Porque el señor Madi también trabaja para ENDESA ¡como caído De Guindos para fistro de Economía hace unos meses! para Telefónica ¡como Hurtangaring! para Indra, otra gran empresa de teconología, relacionada, mucho, con el Ministerio de Defensa, y es miembro del Patronato del Palau de la Música, en cuya auditoría también colaborará, nuevamente, con Deloitte. Recordemos que dicho Patronato está relacionado con el “caso Millet”, por el que el juez ha declarado responsable a la misma Convergencia Democrática de Cataluña, fijándole una fianza de 3’2 millones de euros. Para esto sirven las mayorías absolutistas. Y el pueblo insiste en que quiere seguir votando por Convergencia y Unión Democráticas de Cataluña, por Cataluña y sólo y ¿todo? para Cataluña.

  3. Antes se me olvidó añadir que en la Torre Windsor fallaron absolutamente todos los sistemas de deteccción, localización, alarma y extinción de incendios, cuando su arquitecto se enorgullecía de su magnífico diseño en tales cuestiones ¿Irían a comprobar su funcionamiento los inspectores o vigilantes que se sospecha que deambularon por allí? El espectáculo se transmitió en directo por televisión, comenzando por Telemadrid ¿Sabía alguien que iba a ser un espectáculo, de larga duración? Quizás por el antecedente del derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. A mi me llamó la atención que cayesen en vertical, con menos diferencia en tiempo entre una y otro que entre una colisión y otra de los aviones, aunque estas cosas tampoco son exactas, ecuaciones matemáticas, sin dañar a ninguno de los edificios colindantes. Igual que el tercer edificio que se derribó ¡5 horas después! y separado por varias manzanas, que no sufrieron el menor daño, de los otros dos. Me pareció increible, una demolición controlada. Mi padre, que entonces tenía 78 años, se preguntaba cómo estaban allí las cámaras de televisión. Le expliqué que estaban rodando un documental sobre un dia “ordinario” de los bomberos de Nueva York, que en Estados Unidos se dedican a desatascar las alcantarillas (tienen en todas las ciudades una red especial de agua a presión, antiincendios, con bocas altas, muy visibles y accesibles, pintadas de color rojo, como vemos en las películas y aparcar un vehículo delante de ellas o abrir su llave de paso, con lo que pierden la presión, se castiga con fuertes multas; aún así los camiones de bomberos tienen unas potentes moto-bombas succionadoras, que dejan barrios enteros sin agua cuando la precisan; de modo que son unos efectivos desatascadores) y que, en tal localización, lo lógico es que tuviesen las cámaras enfocadas a los edificios más característicos. Pero mi padre insistía que quien dió orden de colocar allí las cámaras de televisión debía saber lo que iba a pasar.

    Casi todos los periodistas del mundo repetían las mismas palabras, en España Matías Prat, como si tuvieran un esquema preconcebido. Todos repetían lo de la “zona cero”, término militar para expresar el círculo a menos de un kilómetro de la vertical de la explosión de una bomba de energía de desintegración nuclear. Zona 1 es la corona círcular de entre 1 y dos kilómetros de distancia al epicentro. Zona 2, entre 2 y 3 kilómetros, etc.. Lógicamente tales denominaciones y distancias sólo tienen aplicación en explosivos de tal capacidad destructiva. Casi todos los periodistas repetían que se trataba de la IIIª Guerra Mundial ¡sin conocer aún al “enemigo”! Sin que se supiese si había algún ejército o potencia detras de ello. Y que “justificaba” el empleo de armas de energía de desintegración atómica que, las de menor potencia empleadas en la práctica hasta entonces, en exclusiva por Estados Unidos de (Norte)américa, se supone que causaron 100.000 muertes, tanto por el propio efecto destructivo como por la contaminación radiactiva, a lo largo del tiempo. Hay organizaciones humanitarias que denunciaron el uso de este tipo de armas en las montañas de Afganistán, a raíz de la altísima concentración de urano-plutonio detectadas en análisis de orina a sus habitantes. En ninguno de los aviones funcionó la alarma por secuestro o la detección de personas no autorizadas en la cabina de pilotaje. Tres horas más tarde se descubrió una furgoneta robada, sin cambiarle la matrícula, que la policía buscaba, conocía su numeración y le seguía la pista, aparcada en el aeropuerto, con un Corán y planos y manuales de los aviones que iban a secuestrar ¿Por qué no se llevaron el Corán y los planos en una bolsa de mano, ya que se trataba de vuelos nacionales, sin pasar por aduanas, por si les venía bien en vuelo? ¿Por qué no los arrojaron a una papelera, donde nunca serían localizados? Unos 20 policías y un helicóptero estuvieron encima de una de las torres unos 20 minutos, hasta que recibieron orden de abandonarla. Informaron que la puerta de acceso a la azotea-helipuerto estaba bloqueada, pero no hicieron nada para abrirla. Según la torre de control los secuestradores gritaron “¡al-Laj es Grande!” antes de estrellar sus aviones.

    Pero no hay grabaciones de ello. Más tarde se descubrió que uno de los presuntos terroristas pasó la noche anterior a 200 kmtrs. de Nueva York, en un club nocturno con espectáculos de nudismo, dándole billetes grandes a las bailarinas, ala vista de todo el público, para que se quitaran las bragas, y bebiendo alcohol que pagaba con una tarjeta de crédito a su nombre. No parece la mejor forma de pasar la última noche de su vida un fanático mahometano. Si tenía tantos billetes ¿por qué utilizó una tarejta de crédito, a su nombre, sin falsificar, sabiendo que era un terrorista perseguido, buscado? Días más tarde dijeron que habían encontrado el pasaporte de uno de dichos terroristas. Por lo visto lo llevaría en la mano en el momento del impacto, por fuera de la ventanilla, y por eso no ardió. Cada avión de pasajeros de grandes dimensiones lleva dos “cajas negras” (en realidad ya no son negras, sino naranja fluorescente, para su más fácil localización; como el “teléfono rojo”, que era un teletipo “beige” militar encriptador y traductor automático de las encriptaciones previamente acordadas) acorazadas, para que resistan casi cualquier eventualidad. Una de ellas registra las órdenes de mando e informaciones de vuelo y la otra las conversaciones y comunicaciones a través de la cabina de pilotaje. Sin embargo sólo se encontraron dos, ambas de comunicaciones: las demás “desaparecieron” ¿para siempre? De una de ellas se perdió la información por manipulación inadecuada ¿Es que se le entregó a unos aficionados para que aprendiesen con ella, en vez de dársela a los más expertos y conocedores, en un tema de tal gravedad, que decían justificar la IIIª Guerra Mundial, aunque también decían no saber contra quién o quiénes? De la otra sólo se han hecho públicos algunos cortes, en los que sólo se oye a la gente chillar. No es habitual que unos secuestradores permitan que se chille en un vuelo secuestrado. El resto dicen que no es significativo o que no se entiende lo que dicen. Pero no han dejado que el público pueda establecer su propia opinión. De modo que me dediqué a investigar. La coordinación de simulacros había dejado de ser responsabilidad de la Secretaría de Defensa y había pasado a la Vicepresidencia.

    Se habían aprobado 20 simulacros para aquél mismo día. Nunca, ni antes ni después, ha habido tantos simulacros simultáneos en Estados Unidos. Hubo una convención de todas las agencias de información (que en Estados Unidos las hay a docenas, y pasan la mayor parte del tiempo investigándose los unos a los otros, persiguiendo a falsos espías que son de las agencias competidoras, no fiándose nadie de nadie, y engañándose todos entre sí, “justificando” su sueldo, como si fuesen propiamente pepero-populistas) en California. La primera medida que se tomó fue prohibir que ningún avión despegara. De forma que todos los servicios de contraespionaje estadounidenses quedaron bloqueados en California, sin poder actuar aquel preciso día, cuando más podían necesitarse. La mayoría de los aviones de la Costa Este, especialmente los más rápidos, y de mayor alcance, estaban en Irlanda, participando en unas maniobras de la OTAN. El Presidente (am)Bush IIº, y su avión de mando sobre todas las Fuerzas Armadas, el “Air Force One”, habían volado a Florida, cuyo Gobernador era su hermano, había aterrizado y el Presidente estaba leyendo un cuento, boca abajo (debía sabérselo de memoria, porque no parece muy cómodo leer del revés) a la nia de una guardería. Hubo una convención de policías a cinco minutos de Nueva York, por lo que estaba allí concentrados los más altos cargos policiales de toda la Costa Este. Hubo simulacros de ataque con armas de energía de desintegración atómica, bacteriológicos, víricos, tóxicos, epidemias, accidentes masivos, catástrofes, incendios, etc., en diversos hospitales situados en un radio de 15 kmtrs. alrededor de Nueva York. Así que, por unas razones u otra, se habían cancelado todos los permisos y estaban en situación de guardia o localizables la mayor parte de las dotaciones de bomberos, policías, médicos, enfermeros y ambulancias. Parece increíble tal “casualidad”, mejor que la organización del propio Hitler para invadir la Unión Soviética. Se comenta que los judíos de los edificios que fueron derribados recibieron aviso de buscar cualquier excusa para no ir al trabajo dicho día, y que fueron los servicios secretos isaraelíes los que se dedicaron a ello.

    Me parece que esto es poco creíble, porque se podía haber investigado con relativa facilidad la religión y circunstancias de los supervivientes, y no ha saltado ninguna conclusión al respecto. Después del desastre los periodistas preguntaron por qué la aviación no había derribado a los aviones sospechosos, cuando hubo tiempo para ello tras de que cambiasen de improviso sus rutas prefijadas. Otra pregunta sería por qué los presuntos terroristas no utilizron vuelos convergentes o con destino directo a las localidades objetivo que hiciesen imposible su detección previa mediante dichos cambios de trayectorias no autorizados. La Fuerza Aérea respondió detallando la cronología de los acontecimientos. Pero los periodistas descubrieron que no coincidía con los registros de las torres de control. Así que cambiaron su versión y los horarios, con mayor detalle y explicaciones. Pero entonces resultaba que sí hubo tiempo para derribar los aviones. De modo que tuvieron que dar una versión más detallada aún, cambiando los horarios, aunque esta vez sólo minutos o segundos (lo suficiente) y añadiendo que al más rápido y de mayor alcance (emplearon modelos más lentos y de menor alcance de los disponibles, según explicaron, para adecuarse a la velocidad y maniobrabilidad de los que debían perseguir, pero que resultaroninsuficientes para alcanzarlos) de los que recibieron la orden de interceptación se le dió una trayectoria de intercepción errónea, dándole contraorden, obligándole a virar a mitad del vuelo. Pero, para entonces, ya no le quedaba ni tiempo ni combustible, por lo que aterrizó sin cumplir su misión. Demasiadas coincidencias y errores de vital importancia, sin que se haya realizado ningún consejo de guerra por los mismos. Las Torres Gemelas pertenecían a la Junta de Obras del Puerto. Tres meses antes se habían vendido para reequilibrar el presupuesto de la ciudad. Las compró una de las principales inmobiliarias estadounidense. La financió mediante un autoalquiler financiero a ¡99 años! a través de un consorcio bancario ¿Es que tenía dificultades de financiación dicha inmobiliaria?

    Si es así, si tenía problemas de liquidez, de crédito, de generación de flujos de tesorería ¿por qué se metió en una operación de tal envergadura? Para garantizar la operación se consigueron alquileres irreversibles, aunque transmisibles, a igual plazo ¿Por qué tantas garantía? ¿No era suficiente con la propia de los inmuebles más la de la empresa inmobiliaria? Se enorgullecía de haber diseñado tal plan financiero directamente el corrupto alcalde de Nueva York. Como garantía suplementaria se aseguraron las Torres, el contrato de autoarrendamiento, las cuotas a pagar y las rentas de los alquileres mediante más de cien compañías de seguros, la mayor parte de ellas europeas ¿No eran demasiadas compañías de seguros? Negoció dichos seguros Kissinger, Premio Nobel de la Paz, por acordar la (falsa) retirada (ya que se mantuvieron allí hasta su derrota) de Estados Unidos de Vietnam. Tras la catástrofe el Gobierno de Estados Unidos soportó el coste las indemnizaciones, de modo que la mayor parte del costo del derribo de las Torres Gemelas las hemos pagado los europeos, a través de la subida de cuotas de los seguros de automóviles. Se dijo que en el Edificio Windsor no había entrado nadie tras de que lo abandonara la persona (creo recordar que era una mujer) en cuyo despacho se inició el fuego. Falso. Salvo que se considere que los bomberos no eran nadie. Estos trataron de sofocar el fuego desde dentro, pero no llevaron sus mangueras. Desenrrollaron varias de ellas de distintas bocas antiincendios, pero ninguna funcionaba. Se ha explicado en que el fuego debió fundir las tuberías. Estas van por el núcleo central de cemento, lo único que sobrevivió al indendio y hubo que derribar. Si hubiera sido así por las escaleras correrían cataratas de agua. Y no las hubo. Así que recibieron orden de abandonar el edificio, porque el fuego no sólo ascendía, algo normal, sino que también se propagaba hacia abajo, algo bastante inusual.

    Cuando la mitad del edificio estaba en llamas apareció en escena el alcalde de Madrid, actual Ministro de “Justicia”, explicando ante las cámaras que la estructura acabaría desplomándose, que si no fuese así habría que derribarla, y que el edificio debía darse por perdido, aduciendo que las mangueras, bombas y escaleras antiincendios no podían sofocar un incendio en un edificio de tal altura. Entonces ¿por qué se le dió la licencia de obras? Sin embargo, hasta entonces, la estructura había resistido muy bien, y los bomberos no estan de acuerdo con tales declaraciones. Sin embargo el alcalde acertó y los bomberos se equivocaron. Pero no sólo no se pudo apagr la parte alta del edificio, sino ni siquiera la parte baja, hasta la planta baja, a la altura de la calle, a donde debían tener agua en cantidad. El núcleo central del edificio, de hormigón armado, resistió. El arquitecto dijo que, a partir de él, podía reconstruirse todo el edificio, y que, en todo caso, quería estudiar qué había fallado en los tan concienzudos, según sus declaraciones, sistema de seguridad contraincendios. Pero no le dejaron. Tras unas mínimas pesquisas judiciales todo el resto fue demolido, sin más estudios, alegando que era un peligro, que lo que quedaba podía venirse abajo y dañar al BBVA. Por ejemplo.

    • Claro, han estado un tiempo sacandonos el dinero de nuestros ahorros ganado con mucho esfuerzo,cuando lo han conseguido todas las Cajas han caido,pero antes ya han puesto el dinero robado a buen recaudo.Nos hemos quedado más pobres y los banqueros más ricos,Estamos inmersos en una dictadura solapada,y ya sabemos lo que eso signfica,nos han engañado como a chinos.Yo cro que estarnos quietos no nos soluciara nada,hay que movizarse como sea y no dejar que esto se enquiste que luego es más dificil solucionarlo,porque los gobernantes son de la derecha más radical.Como van a meter en la carcel a ningun ladrón de guante blanco si so ellos mismos.Les parece más delito sacar un carro de comida para darselo a quien ellos han dejado en la ruina que reconocer que es mucho más delito dejas a tanta gente en la misería,y luego rasgarse las vestiduras.

  4. El origen de las Cajas de Ahorro (que algunas se llamaban Caja de Ahorros de Barcelona (por ejemplo) y Monte de Piedad, las crearon los Franciscanos en el tiempo que hacían lo que debían a favor de los pobres y su objetivo era mirar de proteger a los humildes de las artimañas de las casas de empeño (por eso y Monte de Piedad, pues ahí no les tomaban el pelo) y que pudieran ir ahorrando para el día de mañana. Por eso, las Cajas de Ahorro ESTABAN OBLIGADAS a hacer obras sociales. Poco a poco, se fueron pareciendo más en un Banco que en una entidad cuyo fin principal era proteger al pequeño ahorrador. Las Cajas, incluso, había operaciones financieras QUE TENIAN PROHIBIDO REALIZAR POR LEY, después les autorizaron hacer dichas operaciones aunque aún conservaban el nombre de “Cajas de Ahorro”, ahora ya ni son Cajas, todas se han tenido que convertir en Bancos, pero lo que realmente ha pasado es que ya hace años que eran como “Bancos encubiertos” y ahora ya son declaradamente Bancos, o sea entidades financieras, especuladoras y que lo que le pase al ahorrador les importa un rábano. Lo que empezo a ser algo que podríamos llamar “solidaridad con el humilde” a dado la vuelta y son unos usureros y ladrones (depredadores en realidad) De su origen no ha quedado absolutamente nada. Es como si el ser humano siempre quisiera volver a la mierda y revolcarse en ella. No sé si existe la reencarnación, pero si existe le ruego a Dios que en la próxima vida me convierta en gorila y que jamás vuelva a ser un ser humano.

    • raromerol dijo:

      No es cierto que los Montes (o Montos, que sería la traducción más correcta del italiano) Píos o de Piedad sean invento de los franciscanos, aunque sí es verdad que estuvieron vinculados a la Iglesia Católica. En mi libro “El Banco de Sevilla: 1.857-1.874” explico algo sobre el tema. Más en profundidad se puede ver en “El Monte de Piedad y Caja de Ahorros Santa Rita de Casia”, de Manuel Titus, que fue su tesis doctoral como historiador económico. Los ricos se podían pagar misas fúnebres, 100 ó 1.000, todas las cuales concedían indulgencias. Es decir, podían reducir el tiempo de purgatorio pagando a la Iglesia. Los pobres no podían hacerlo, así que se les convenció de que fuesen ahorrando, poco a poco, a lo largo de toda su vida, para pagar mientras mayor número de misas mejor. De este dinero se hacían cargo los curas. Más tarde se organizaron verdaderamente los Montes (o Montos) de Piedad porque se constató que los curas se gastaban el dinero y, cuando otros los sustituían en sus curatos se negaban a dar las misas alegando que no existía tal dinero, lo que los familiares de las víctimas no podían rebatir porque a nadie se les ocrurría pedir un comprobante, un recibo, a un cura por las cantidades que recibían.

      Es decir, los Montes de Piedad nacen como consecuencia de reiterados robos a gente humilde y necesitada, que, lógicamente, arrostraban el descr´dito a la Iglesia, que los permitía, poyaba y defendía a los suyos, como siempre ha hecho con todos sus privilegios, aunque se permiten hacer política criticando que los andaluces voten por los partidos políticos que ellos detestan, acusándonos de vivir del presupuesto a los que les pagamos sus sueldos con nuestros impuestos y nuestro trabajo. Estos fondos acumulados no se acostumbraban a guardar en cajas fuertes, sino que se entregaban a la Iglesia Católica, como “pago por adelantado”, y ésta lo dedicaba al pago de las nóminas de párrocos y gastos litúrgicos, sin conocimiento de los impositores. O sea, que desde el principio fueron robos, propiamente. Lógicamente, si los familiares del difunto no podían aportar los comprobantes de los ingresos, no los encontraban, se habían perdido o no coincidían con las sumas aportadas (téngase en cuenta que la población trabajadora era analfabeta en su inmensa mayoría) se quedaban sin las misas, por mucha liturgia, sacramento y actos piadosos y caritativos que fuesen. Hasta que, en épocas de depresión económica, los “imponentes” o impositories comenzaron a exigir la devolución de sus aportaciones para misas fúnebres futuras (una especie de seguro de vida eterna) porque lo necesitaban para comer. Surge entonces la figura del crédito sobre las aportaciones ya realizadas, pero cobrando intereses que por las aportaciones no se pagaban. Cierto que competitivos con los que cobraban los usureros. Téngase en cuenta que la Iglesia Católica prohibía la usura (practicada tradicionalmente por judíos) como pecado, condenándola con la excomunión.

      De forma que no podía hacer, coherentemente, lo mismo que prohibía con pena de excomunión. Sin embargo ya se consideraba una especie de negocio. La siguiente fase fue dedicarse al “empeño” o préstamos con garantía pignoraticia con desplazamiento (en depósito) de ropas (o sea, bienes de mayor valor, como podían ser las mantas, sábanas de lino, las normales en la época, pañerías, prendas de abrigo o trajes de los domingos y fiestas religiosas) vajillas o máquinas de coser o utensilios de tabajo. Más o menos como si fuesen Bancos, aunque entonces éstos no osaban dejar el paso a gente pobre, lo que desmerecería su establecimiento. Bien fuese por tal idea lucrativa o por prestar un mayor servicio a los necesitados se empieza entonces la idea de Cajas de Ahorro, para los ricos, cuyas aportaciones se destinarían a financiar “obras de caridad”, o sea, las casa de empeño asociadas a los Montes de Piedad. Por tales aportaciones los ricos sí recibían intereses. No sólo eran dos entidades distintas, sino que se establecían en distintos edificios, con puertas a calles paralelas, aunque unidos por el interior, a través de un patio. O sea, una puerta para los ricos, los que traían su dinero y se llevaban sus intereses, y otras para los pobres, los que traían sus bienes y se llevaban dinero, o traían dinero (más, recargado con los intereses) para recuperar sus bienes, sin mezclarse entre ellos, sin que los ricos tuviesen que soportar la presencia contaminante, infecciosa, desagradable y pestilente de los pobres.

      No sólo las Cajas de Ahorro (y Montes de Piedad, que llegaron a ser instituciones únicas, unificadas) sino los Bancos tenían prohibidas muchas operaciones que hoy nos parecen ordinarias. Por ejemplo, las hipotecas, la mejor forma de hundir un Banco, puesto que suponían inmovilización de fondos, pérdida de liquidez y si los clientes exigían la devolución de sus depósitos llevaban a éstos a la suspensión de pagos o a hacer saltar la banca (la banqueta) por los aires, quebrar la banca y acabar en bancarrota, como hacían los judíos en las plazas públicas cuando no podían cumplir sus compromisos de pago, con lo que acababan con su crédito y, por tanto, su capacidad para hacer negocios. Como estas situaciones se fueron sucediendo las administraciones públicas se quedaron con todas, para, con dinero de todos, mantenerlas en funcionamiento, excepto algunas reliquias, como Cajasur, que siempre se negó a la participación de los poderes públicos, prefiriendo que se queden con ella los vascos. Y ahora no sólo son Bancos, sino que el Partido Popular las piensa reflotar con dinero público, de todos, de nuestros impuestos, a base de robarnos derechos, impuestos y patrimonios, sin que metan en la cárcel a tales violentos ladrones, que utilizan la violencia de la fuerza pública, sus jueces y parlamentos para forzarnos con tales violentos latrocinios, que van a adelantarnos mediante un rescate por el que, no sólo tendremos que pagar intereses, sino condiciones leoninas, claudicantes, de humillante sumisión, pérdida de soberanía nacional, a cargo de nuestras tiras de pellejo, nuestro trabajo, nuestra salud, la eduacación y futuro de nuestros hijos, nuestras jubilaciones y nuestras vidas.

      ¡Bien por los Bancos y los que los representan, defienden y les acarrean millones a paletadas, gracias a la estupidez de los trabajadores que votaron por ellos o dejaron de hacerlo por otros!

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