Sindicalismo, ahora más que nunca


Huelga

 

Un furor antisindicalista se ha levantado en nuestra sociedad.  Las cavernas mediáticas al servicio de la gran empresa y de la banca vienen desarrollando una atroz campaña de desprestigio, con las más depuradas técnicas fascistas para aprovechar el menor motivo y trasladar a la opinión pública una imagen, orquestada, de organizaciones corruptas y de personajes abyectos, que en muy poco se corresponde con  la realidad.

Los sindicatos de clase de nuestro país, justo es reconocerlo, no han desarrollado una trayectoria adecuada en el espacio democrático.  Demasiado contemplativas y condescendientes con los teóricos gobiernos de izquierdas, han tenido el serio problema de la financiación de sus estructuras, situadas a la cola de todas las imprescindibles organizaciones del Estado, y ha sido muy dados a buscar fórmulas alternativas de poca transparencia, incluso legalidad.

Junto a ello han desarrollado una labor ingente de representación, negociación y defensa de millones de trabajadores que no ha sido reconocida por casi nadie.

El llamado “liberalismo económico” ha visto siempre a los sindicatos como su principal adversario, mucho más que los partidos, más o menos moldeables del arco parlamentario, de una democracia tan inútil como manipulada.

Y ha atacado con saña al sindicalismo y a los sindicalistas buscando los lugares comunes y la sensiblería al uso de una sociedad desmovilizada y desideologizada.

En las actuales circunstancias, con el canto del cisne del capitalismo, inventando crisis y volviendo en su barbarie, a la sociedad de las cavernas, el sindicalismo de clase es más necesario que nunca. Si no estuviera inventado habría que inventarlo. No hay otra respuesta a los dicterios del neoliberalismo que la movilización organizada, la presión y el ejercicio del poder obrero y sindical.

Me atrevo, ante la grave situación de las organizaciones sindicales, atacadas, descapitalizadas y desprestigiadas interesadamente a proponer una suspensión temporal de cada organización durante un período limitado y hacer un ensayo de Central Única de Trabajadores.

En el ambiente de inmundicia que cubre nuestro entorno la dignidad y la decencia de miles de sindicalistas y militantes obreros se hace imprescindible.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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3 respuestas a Sindicalismo, ahora más que nunca

  1. maría dijo:

    Estoy de acuerdo con tígo,los sindicátos,se han dejado llevar por una vida tranquila sin meterse em faena como antaño..Por eso mismo hay que espabilar y ver que lo que pretende hacer la derecha es,anular a los sidicalístas,para que ellos puedan maniobrar con más libertad..Siémpre he pensado que la unión hace la fuérza,si hacemos un sindicato fuerte y unido tendremos más posibilidades de que respeten al trabajador como se merece y no exploten como lo están haciéndo..Si seguimos por este camino que nos están conduciéndonos no vamos bien..Eso los jóvenes, con talento,, que los hay,tienen que darse cuenta y actuar rápidaménte,antes que sea demasiado tarde.
    Como siempre un placer leerte Lucas.

  2. jcromero dijo:

    Al calor del despreciable caso de los ERE fraudulentos, la derecha política y mediática ha redoblado un acoso que no es nuevo. Dice acertadamente que los sindicatos “han desarrollado una labor ingente de representación, negociación y defensa de millones de trabajadores que no ha sido reconocida por casi nadie”. Lamentablemente, ni por los mismos trabajadores. Y a pesar de esa labor desde la caverna se emprendió hace tiempo una campaña de desprestigio enorme que ha ido calando. Desconozco si hay datos fiables pero resulta significativo que los muy contados casos de corrupción que afectan a los sindicatos, tenga tanta repercusión: una insignificancia si se comparan con los que afectan a empresarios o partidos políticos. Sin embargo, se transmite una impresión interesadamente falsa como la de que el Estado financia a los sindicatos. ¿Reciben los sindicatos más financiación pública que la Iglesia Católica, que los partidos políticos o los empresarios?

  3. Belen dijo:

    El sindicalismo es totalmente necesario, como también lo es la condena unánime por parte de sus integrantes de cualquier tipo de corrupción que se de entre sus filas y la expulsión inmediata de los corruptos. Solo desde la regeneración volverán a ser creíbles. La basura debajo de la alfombra al final huele. Los hechos no dejan de existir porque dejen de hablarse de ellos.

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