“Lo llaman democracia y no lo es”


 

ImagenEl pueblo lo canta en sus manifestaciones y responde a una profunda percepción y realidad. Nos hablan de “valores democráticos” y de “nuestra democracia” y tenemos un poder político secuestrado y plegado a los intereses económicos de las élites mundiales. El Gobierno carece de autonomía y obedece, ciegamente, lo que le dictan los poderes fácticos y el capitalismo  internacional.

 No hay separación de poderes, el poder legislativo nace de partidos corruptos, financiados ilegalmente y sometido a los intereses de las corporaciones que los sufragan. Los contratos públicos son falsos, adjudicados como pago a favores previos y extorsionan la realidad y sus intereses,  al alza.

El poder judicial es una prolongación del político. Tiene características de “casta”, anclada ideológicamente en regímenes anteriores y adulteran la ley y su aplicación en su exclusivo beneficio.

La defensa del interés público está encomendada a servidores y lacayos de los grandes corrutos y delincuentes a los que los fiscales sirven con absoluta preferencia.

El fraude y la evasión fiscal son inconmensurables, las grandes corporaciones no sólo no tributan sino que evaden y burlan, al pueblo y a sus necesidades.

Las libertades y derechos públicos están en franca regresión. Las libertades de reunión, manifestación, asociación y huelga son sometidas a trabas,  arbitrariedades y son objeto de ataques mediáticos y perseguidos sus intérpretes policial y judicialmente.

El pueblo percibe una sensación doble de delito e impunidad.  La banca y los banqueros han arruinado al país y apenas hay media docena de sumarios abiertos y una presunción de participar en un piquete de huelga es sancionada con tres años de cárcel. Hay trescientos sumarios abiertos por participar en la última huelga general y la quiebra y desamortización de la totalidad de las cajas de ahorro no ha pasado de dos semanas en la cárcel para uno de sus responsables.

Seis millones de parados y trescientos mil desahucios al año no han merecido ni una ocupación burocrática de teóricos “defensores del pueblo” y otros trescientos políticos imputados que continúan en el desempeño de sus cargos.

No, “lo” que tenemos no es democracia, sino su coartada y remedo. Una cruel y sangrienta parodia y engaño, que permite y alienta la explotación y el robo conjunto y al alimón del Estado y de una minoría, de una casta de privilegiados, heredera y sucesora de los que secularmente han venido detentando el poder y el control político.

Se han mixtificado democracia y delincuencia, y nos gobiernan no los demócratas, sino los delincuentes.

 

 

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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Una respuesta a “Lo llaman democracia y no lo es”

  1. Antonio Snchez Ruz dijo:

    buen articulo Date: Mon, 30 Jun 2014 11:55:00 +000

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