Parábola-cuento de las vacas, la leche y los lecheros


pepino-merkel

Había una vez un mundo lleno de vacas. Que daban mucha leche y anhídrido carbónico.  Los dueños de las vacas querían que toda la leche, o el dinero de su venta en el “mercado”, fuera para ellos, pero entonces los vaqueros –los que las cuidaban, alimentaban u  ordeñaban- se organizaron.

Hicieron partidos políticos y sindicatos y consiguieron trabajar –ordeñar- sólo ocho horas al día, descansar los fines de semana, tener derecho a vacaciones pagadas y justas pensiones de jubilación.

Los “lecheros”, ante el temor de no ordeñar a sus vacas o no vender la leche de estas, parecieron ceder. Pero en realidad no era así. Se inventaron palabrejas como la “globalización de la economía”, la “deslocalización”, el “neoliberalismo” y partidos trampa, llenos de lecheros y banqueros corruptos, que consiguieron desmovilizar y engañar a los pobres vaqueros.

Prometieron bajar el precio del yogurt y lo que hicieron fue privatizar la mantequilla, quedarse con las tetas gordas y embistieron con sus cuernos –los suyos y los de sus vacas- a los pobres vaqueros que se quedaron sin derechos, en paro o emigraron a países donde ataban a las vacas con longaniza y daban créditos de usura a las vaquerías sin pienso.

Tanto estrujaron a las vacas y a los vaqueros que un día,  hambrientos y desesperados, estos  acordaron una medida excepcional: ordeñarían todos a la vez a las respectivas vacas y dejarían derramar su leche –la buena y la mala- por todos los establos y bancos del mundo

Una corriente blanca inundó el globo, cubrió todas las montañas, troikas, bolsas y primas de riesgo del planeta y sólo se salvaron Veroufakis-Noé y su arca de dignidad. Perecieron, hechos margarina o batidos de fresa-euro, Ángela, Lagarde y Rajoy, con todos sus filisteos.

Moraleja: Cuanto más se estruja una vaca más posibilidades hay de que explote. O reviente.

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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