Crónica de un país pasmado


pasmado

 

Érase un país donde la corrupción salía por la ventana.  Resultaba obvio que la primera tarea que tenía que afrontar quien quisiera gobernarlo era desmantelar el entramado criminal que hacía posible este estado de cosas. Y las estafas y despilfarros multimillonarios de los que se pasaba factura a un pueblo exhausto, hambriento y sin trabajo.

Pero no. Los que anunciaron a bombo y platillo que eran la alternativa a la indecencia, eran igual de indecentes. Meterle mano a la gobernanza de aquel país supondría quitarle el pesebre a muchos de su partido, y no estaban dispuestos.  Y se aliaron con los del otro lado. Del pesebre.

La Monarquía de aquel país, pasmado de mangantes, estaba pasmada en dólar. Los partidos que lo habían gobernado, los ex presidentes y los ministros, los dirigentes hasta la escala local, unos iluminados que giraban sobre puertas que engrasaban  las mafias internacionales.

Una confesión religiosa  vivía en el privilegio absoluto. No pagaba impuestos de sus abusivas propiedades y, además, esquilmaban al Estado con una financiación abducida de corte medieval. Inmatricularon-robaron- hasta los retretes de su mucha mierda

La Justicia era una burla. Robar una gallina se pagaba en años de cárcel y robar o evadir miles de millones era una lisonja, que duraba una semana en el candelero crítico. Era el paraíso de la impunidad.

Todos los que tenían poder, robaban. O estafaban. O ambas cosas. Y no pasaba nada. Tenían unos medios de comunicación propios que blanqueaban, adulteraban y manipulaban la realidad. Impunidad elevada al infinito.

¿Y el pueblo? Empotrado, apoltronado, inmóvil. Pasmado también. Toda la infamia de esta realidad pasaba ante sus ojos y se convocaban elecciones tras años y años de atracos, de recortes, de descargar los palos en sus costillas, y volvían a votarlos. A los ladrones.

El moho de las neuronas, la desidia general de pensamiento, palabra y obra hicieron lo que tenían que hacer y el país, sin desodorante, olía a muerto.

Sobre aquella tumba sólo quedaron los rebuznos de los/las bestias. Y el ladrido de los perros. Le llamaban portavoces.

 

Acerca de lucasleonsimon

Naci en Córdoba en Agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comence a trabajar en la empresa Cenemesa, mas tarde Westinghouse y mas tarde ABB. Me inicie en el sindicalismo y la política clandestina al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987 en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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3 respuestas a Crónica de un país pasmado

  1. e dijo:

    Esto Lucas ya lo sabíamos, o lo sospechamos, no por eso ha sido menos doloroso el gol que nos han metido estos sociatas mafiosos y malnacidos…¿ Cuanto calculas que han cobrado por su traición? Porque gratis no lo han hecho y ahora se tendrán que bajar los pantalones hasta los tobillos. Lo malo que a los que nos joden es a nosotros a los de siempre a los curritos ahora tendremos que mantener a todos estos golfos y golfas o sea que tendremos que hacer unos cuantos agujeros más en el cinturón de momento suben la luz y eso es un dato doloroso y cruel para los ciudadanos espero más catástrofes .Estoy muy cabreada el otro día me mandaron un chiste que con pocas palabras dice la verdad…”El que vota a un ladrón tiene cuatro años de corrupción” no lo podía explicar mejor.
    Bueno Lucas para mí es un placer leer lo que escribes pero no voy a tener mucho tiempo en entrar en Facebook me he aventurado a estudiar valenciano y francés lo que no me han dejado hacer de joven lo estoy haciendo de vieja, ya sé que no me va servir de nada pero me gusta y disfruto el francés más que el valenciano el valenciano lo habló desde que me evacuaron pero no sabia ni leerlo y mucho menos escribirlo,se aprendia de boca a boca Franco lo tenía prohibido todos mis compañeros son valenciano lo hablan muy bien pero no lo saben leer y mucho menos escribir.

    Pero siempre tendré un rato para leer tus artículos si me los mandas.
    Un saludo muy cariñoso.

  2. e dijo:

    No sé que ha pasado pero mi escrito no se ha podido publicar

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