En el segundo aniversario de la muerte de Manolo Alcalá.


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Esta madrugada han cantado en mi patio los mirlos que anidan en el Palacio de Viana. A pesar del frío, la primavera debe estar muy cerca.  Pero hace unas noches una voz lúcida, pero desgarrada, me dió la noticia: “Se ha muerto Manolo”.

No estoy seguro de que estuviera oyendo la radio cuando me dirigía en coche al tanatorio, pero acierto a recordar que oí el nombre de varios forajidos que ensucian la vida pública.  Pero había muerto Manuel Alcalá, “Mao”, mi amigo, el ser más limpio, y por algún momento he pensado que él ya formaba parte de una militancia etérea que daba la batalla a la peste que nos asola.

Tal vez Manolo esté ahora convocando a una reunión de obreros, apelando a su conciencia de clase, allá en algún lugar del espacio universal, o esté afiliando al sindicato de luchadores a figuras níveas de ese ignoto lugar, pero yo seguiré esperando -¿o será recordando?- cuando Manolín, infatigable tras su mella dental, se pasaba por mi lugar de trabajo: “Niño, que esta tarde nos vemos para discutir el anteproyecto de convenio colectivo”.

Para él siempre había una reunión pendiente, una asamblea que preparar,  una pintada que hacer o un “Mundo Obrero” que vender.

Esa fue la pequeña patria de mi juventud militante: las reuniones en el “Juan”, la entrega de carnets en la casa rural en la parcela clandestina, la manifestación del “30 de abril” para el 1º de mayo… y Manolín siempre presente.

Manolo seguirá existiendo sobre la base de sí mismo: incansable, insobornable, puro ante la lucha social y la conquista de libertades. Un viento de tormenta se llevó las libertades por las que luchamos varios lustros y nos quedó sólo el olor a tinta de la vietnamita, las madrugadas en los polígonos industriales llamando a la huelga en pasquines caseros y aquella calidez humana tras cada nuevo y permanente esfuerzo de lucha.

Manolo Alcalá ha muerto, pero nos queda la rebeldía intangible del ser más puro. Luchó, más que nadie, por la libertad y se mantuvo siempre limpio de las suciedades de algunas políticas y políticos.

Canta ahora el primer mirlo de la primavera sobre la peste nuestra de cada día, y aunque todo parezca derruido, en algún lugar el esfuerzo humano habrá encontrado un punto de belleza en que apoyarse: un fuerte perfume a libertad.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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3 respuestas a En el segundo aniversario de la muerte de Manolo Alcalá.

  1. Eduardo Cerezo dijo:

    Siento y mucho su ausencia.

  2. Fernando Torres Capilla dijo:

    Compañero infatigable.

  3. e dijo:

    Siento mucho la pérdida de tu amigo Lucas hombres luchadores y decente que esta caspa que tenemos ahora no han conocido la palabra decencia ni la saben traducir.
    Un abrazo y mí más sentido pésame.

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