Los fantasmas de “El Arcángel”


 

 

viejo arcangel

Hace unos meses, un amigo, Antonio David Jiménez, me pidió una colaboración semanal en un programa radiofónico que presenta en “Onda Cero”. Aunque estaba muy desentrenado en estas lides del deporte, del que fui comentarista en otro tiempo, acepté.

Ayer quise emular a Joan Manuel Serrat cuando evocaba los fantasmas del Cine Roxy de Barcelona y trate de imaginar a los que podría haber producido el Viejo Estadio de El Arcángel de Córdoba.

 

“Sepan aquellos que no estén al corriente, que el Arcángel del que estoy hablando, fue un recinto  de ilusiones que iluminó los sueños de tres generaciones de cordobeses.

Allí se ascendió a Primera División en dos ocasiones y el equipo se clasificó quinto en una liga en División de Honor.

Allí jugaron Di Stéfano, Kubala, Peiró, Collar, Cruyff y Gento. Los niños del Cola-Cao coleccionamos cromos de genios que, después, veíamos chutar en la portería del Gol Norte donde se ubicaba la mítica “General de Píe”

Allí jugaron el Eldense y el Real Madrid,  el Ceuta y el Zaragoza, de los “Cincos Magníficos” y pitaron Villena, Cotanda, Zariquiequi y Gardeazabal,  Araujo se proclamó “Pichichi” de Segunda y Sánchez-Rojas el “rey de la Palomita”. Y de nuestra cantera salieron jugadores como Tejada, Manolín Cuesta, el “Cone” Jaén o Escalante.

Ganamos, perdimos, nos atracaron, ascendimos y bajamos de categoría.

El Arcángel quiso semejarse en su arquitectura original a un cortijo andaluz y su torreta del Gol Sur, antes de que se edificara la grada, era de lo más elegante que había en un campo de fútbol.

La corta visera de la Tribuna era la envidia de los niños que nos mojábamos con la lluvia de noviembre, cuando el marroquí Riaji nos ilusionaba con su magia.

Era, fue, un estadio para la gloria de tercera y segunda división, la blanca clavellina de abril o el espacio de sombra de los moreros que había en la  Preferencia.

No tuvo nunca el sabor de un estadio de campanillas, pero allí fue donde juramos amor eterno al fútbol mirándonos en los ojos claros de nuestras novias de cada primavera.

Aplaudimos a Simonet, el “divino calvo”,  cuando corría la banda con frenesí  o lloramos cuando un autobús se cayó al río el día de un partido contra el Levante.

Yo fui uno de los que lloraron cuando el Atlétic de Bilbao nos impidió el pase a una semifinal de Copa, con un nefasto arbitraje de Birigay, colegiado “valenciano”, nacido en Bilbao, y se indignó cuando en una obscura operación inmobiliaria convirtió aquel “Teatro de los sueños blanquiverde” en supermercado de tres plantas con sótano para aparcamientos.

En medio de una roja polvareda en El Arcángel se jugó su último partido y malherido, por Finacom, se desplomó su fachada de goles en la acera desarrollista.

Y en su lugar instalaron tiendas de moda y supermercados con escaleras automáticas, y sobre las ruinas de la Torre Olímpica, un puesto de palomitas,  en la puerta de un cine.

Pero de un tiempo acá, en el supermercado ocurren cosas a las que nadie encuentra explicación.

Un vigilante nocturno asegura que una camiseta con el “8” de Juanín atravesó una noche el pasaje comercial y en la planta de aparcamientos,  Miralles y Navarro tiraban golpes francos contra la puerta que daba al Guadalquivir aljamiado en blanco y verde.

Y como pólvora encendida, por la Fuensanta y por Santiago, está corriendo la voz que los fantasmas de “El Arcángel” son algo más que un rumor.

Cuentan que al ver a Mingorance, en persona, en la cola de la  caja dos,  con su sonrisa ladeada y socarrona, una cajera se desparramó. Y que un vendedor de juguetes del Toy  sorprendió al mismísimo  Daniel Onega mientras buscaba el ascensor.

Así que no se espante, amigo, si esperando el autobús le pide fuego Roque Olsen.

…son los fantasmas del Arcángel que no descansan en paz.

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Acerca de lucasleonsimon

Nací en Córdoba en agosto de 1947 en el seno de una familia republicana, represaliada por el franquismo. A los catorce años comencé a trabajar en la empresa Cenemesa, más tarde Westinghouse y más tarde ABB. Me inicié en el sindicalismo y la política clandestina, al mismo tiempo. Fui concejal del Ayuntamiento de Córdoba entre 1983 y 1987, en el gobierno de Julio Anguita. Desde 1985 he ejercido el periodismo de opinión en medios como Diario 16, Nuevo Diario de Córdoba, La Tribuna, La Información, Diario de Andalucia y Agencia Efe.
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4 respuestas a Los fantasmas de “El Arcángel”

  1. e dijo:

    Mi apreciado Lucas: En esta cuestión que has narrado no puedo opinar puesto que no me gusta el futbol ni una pizca ni entiendo ni me interesa.
    Aprobecho para saludarte y mandarte un saludo muy cariñoso.

  2. Eduardo Cerezo dijo:

    Es de lo mejor, si no lo mas emotivo que he leido, del equipo de mi padre, mi equipo.
    Gracias.
    Un fuerte abrazo

  3. Gracias, Eduardo. Otra abrazo para ti.

  4. Patricio dijo:

    Extraordinario artículo. Muy bien narrado, Felicidades.
    Tan emotivo, que me he emocionado, porque yo también he vivido esos momentos que has narrado, más o menos exactamente como lo has descrito. Estuve en gol norte de pie. También vi en preferencia (pegado a la valla) a Simonet enfrentándose a Gento.
    No obstante, aunque adivino y entiendo lo que quieres que entendamos en tu artículo, pienso que te ha faltado rematar la faena en el mismo.
    ¿miedo? ¿temor,?.
    ¿Porqué vuelven los fantasmas?.

    Un saludo
    Patricio

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